Montesquieu y el indulto

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Por: John Colonio

En el debate de la vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski, un eufórico Alberto Borea recordó a Charles Louis de Secondat, conocido como señor de la Brède o barón de Montesquieu.

El abogado de PPK citó el libro “El espíritu de las leyes” de Montesquieu para criticar al Congreso naranja que, según Borea, quería controlar todos los poderes del Estado.

Borea, que hoy se siente sorprendido por el indulto al expresidente Fujimori, al parecer no leyó por completo el famoso libro del político francés, quien se muestra a favor del perdón presidencial.

Montesquieu dijo en su obra “El Espíritu de las leyes” que “los decretos de gracia son resorte poderoso de los gobiernos moderados. La facultad de perdonar, que tiene el príncipe, ejercida con tino, es capaz de producir efectos admirables. El principio del gobierno despótico, que no perdona y al cual nunca se perdona, le priva de estas ventajas”.

Concuerdo con el filósofo y jurista francés, y agrego que el indulto o perdón presidencial es un acto magnánimo de PPK a un hombre mayor de casi 80 años, que tiene serias enfermedades crónicas que pone en riesgo su vida.

Obviamente, el indulto no ha caído bien en la izquierda caviar y extremista, acostumbrados a infiltrarse en los gobiernos de turnos, sin ganar una elección, para perseguir a quien derrotó al terrorismo.

Los que hoy están indignados no marcharon ni por indultos a sentenciados por terrorismo en el paniaguato y toledato, ni tampoco por la liberación de la cabecilla senderista Martha Huatay, quien, como jefa del llamado Comité de Socorro Popular, sembró destrucción y muerte en las décadas de los 80 y 90. Tampoco abrieron la boca para protestar por la liberación de Lori Berenson y Maritza Garrido Lecca.

Es improductivo cuestionar una supuesta celeridad del indulto, que se inició hace más de cuatro años. Los críticos se olvidaron que en junio del 2013 el expresidente Humala, hoy reo de la Diroes, negó indulto a Fujimori.

En esta coyuntura,la premier Mercedes Aráoz tiene la misión de abrir espacios de diálogos francos, sin zancadillas, con el Congreso de la República, que tiene mayoría naranja por mandato popular.

Paralelamente, PPK debe iniciar una ronda de conversaciones con Keiko Fujimori y los líderes de las principales fuerzas políticas en aras de la gobernabilidad. El país no puede parar, claro que este diálogo no debe taparnos los ojos de la investigación sobre el escándalo de Odebrecht, que extendió sus tentáculos de corrupción en toda Latinoamérica.