La visita del papa y los críticos

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Carlos Linares Huaringa

Por: Carlos Linares Huaringa

Twitter: @carloslinaresh

A pocos días de la llegada del papa Francisco a Perú, este 18 de enero, se han intensificado en redes sociales y en algunas columnas de opinión críticas que intentan deslucir su visita.

Los detractores señalan que no cuestionan ni la fe ni al papa, sino más bien que el Estado destine S/37 millones para los costos de seguridad y transmisión de su estancia en Lima, Trujillo y Puerto Maldonado.

Se señala que hubiese sido mejor que ese dinero se donara a los más pobres o se destinara a alguna acción concreta que los beneficiara directamente.

Lo curioso es que quienes escriben ese tipo de comentarios u opiniones, añaden cuestionamientos a la Iglesia en general y a Juan Luis Cipriani en particular.

Incluso, en algunos casos, intentan descalificar a Cipriani insistiendo falsamente en que señaló que “los derechos humanos son una cojudez”, cuando lo que realmente hizo en 1994 fue cuestionar al conglomerado de ONG caviares denominado Coordinadora Nacional de Derechos Humanos –según él- por su nula presencia en Ayacucho en la época más fuerte del terrorismo.

Para mayor precisión, en aquella entrevista con Caretas del 14 de abril del 94, indicó: “He salido al frente de los pobres y de los que han masacrado en esta ciudad. Y durante ese trajín no he visto a los de la Coordinadora de Derechos Humanos, esa cojudez”. Más allá de gustos o disgustos por la declaración, esto es lo que realmente dijo.

Pero volviendo a las críticas, más parece que estamos frente al doble discurso de quienes quieren disfrazar su radicalismo anticlerical o su ojeriza a Cipriani con una falsa preocupación por los recursos públicos.

Sin embargo, y para evitar que la desinformación persista, es necesario hacer algunas precisiones.

Debe entenderse que del 18 al 21 de enero, Perú estará en los ojos del mundo debido a la presencia de Francisco, quien desarrollará una visita de Estado, en su condición de representante del Estado Vaticano, y pastoral, como máximo líder de la Iglesia católica.

Es por ello que el gobierno de PPK decidió aprovechar la situación para promover la imagen de nuestro país a nivel internacional.

De tal modo que el citado presupuesto estatal no se transfiere a la Iglesia, sino que se destina al despliegue de seguridad del papa y los fieles en Lima, Trujillo y Puerto Maldonado, la instalación de tres centros de prensa en cada una de esas ciudades que permitan a los más de mil periodistas extranjeros hacer transmisiones en vivo, así como la transmisión del periplo a través de los medios estatales (televisión, radio, periódico y web) y una serie de traslados y costos adicionales que eventos de esta magnitud requieren.

Algunos dicen ¿por qué se financia el resguardo de las actividades del papa? Pues sencillo, porque, además de ser un jefe de Estado, concitará solo en Lima más de 1.2 millones de fieles y de lo que se trata es de garantizar la seguridad de esas personas. Esto mismo ocurre durante la procesión del Señor de los Milagros, la marcha contra el indulto a Fujimori o un clásico de fútbol. Y en ninguno de esos casos vemos reclamos similares.

Además, el gobierno lo ve como una gran oportunidad para mejorar la marca país.

Para el Rally Dakar 2018 Perú invirtió US$ 15 millones (US$6 millones por derecho de franquicia y US$9 millones en seguridad, transporte y campamentos) y, según Mincetur, el país logró visibilidad ante unos 190 millones de telespectadores, se movilizó más de 1.5 millones de turistas nacionales y extranjeros por las regiones de Lima, Ica, Arequipa y Puno, y se logró un impacto económico de US$350 millones.

En el caso de la visita papal, según Tibisay Monsalve, gerente general de la Sociedad de Hoteles del Perú (SHP), se espera el desplazamiento de más de un millón de turistas nacionales y extranjeros durante estos cuatro días. Y según el Observatorio Turístico Peruano de la Universidad San Martín de Porres, se generarán US$ 180 millones en ingresos solo por concepto de turismo. En tanto que se proyecta llegar a una audiencia mucho mayor a la lograda por el Dakar.

Finalmente, se deben tener en cuenta los beneficios derivados de la actividad pastoral y el mensaje de paz de Francisco, tanto a nivel espiritual como social, algo que pueden reconocer no solo los fieles sino también los no creyentes.