Mueren 28 civiles en bombardeos contra una zona rebelde cerca de Damasco

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Los ataques más mortíferos tuvieron lugar en la localidad de Beit Sawa

 

Al menos 28 civiles murieron a causa de ataques aéreos del régimen contra un enclave rebelde cercano a Damasco, mientras el conflicto en Siria cumple siete años.

En la Guta Oriental viven unas 400.000 personas afectadas, sobre todo, por la escasez de comida y medicinas, a lo que se ha añadido un incremento de bombardeos en las últimas semanas, según Rami Abdel Rahman, responsable del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Reino Unido.

Los ataques más mortíferos tuvieron lugar en la localidad de Beit Sawa, donde murieron 10 civiles, dos niños entre ellos. Otros nueve civiles, incluidos dos niños y un trabajador de socorro local, fueron abatidos en Arbin. Nueve civiles más murieron en otras partes de la región sitiada, y varias decenas de personas resultaron heridas, según el OSDH.

Al menos 83 niños han muerto en la región durante enero. De estos, 59 solo en Siria. Este lunes en Arbin, un corresponsal vio cadáveres de niños pequeños en el suelo del hospital local.

Otro de los fallecidos era un miembro de un grupo de voluntarios de rescate de la ciudad, y podía verse a un grupo de sus colegas llorando su muerte.

Fuera del nosocomio, un hombre lloraba sentado sobre una pila de escombros tras haber perdido a dos integrantes de su familia durante los ataques.

Corresponsales en el lugar informaron que los ataques aéreos comenzaron hacia las 10h00 locales (08h00 GMT) del lunes, y por la tarde se podían oír los aviones sobrevolando la zona.

En una supuesta represalia, cayeron cohetes y obuses de mortero sobre barrios de Damasco controlados por el gobierno.

Una mujer murió y otras cuatro personas resultaron heridas a causa de la caída de un obús en el barrio de Bab Tuma y en la Catedral maronita de la capital, señaló una fuente policial.

Otra persona murió y nueve resultaron heridas por los disparos de cohetes contra el distrito de Harasta, controlado por el régimen.

La guerra en Siria ha provocado la muerte de más de 340.000 personas y ha desplazado a millones desde que comenzó en marzo de 2011, con una brutal represión de protestas pacíficas antigubernamentales.

Sin embargo, la Guta Oriental es una de las cuatro “zonas de distensión” definidas el año pasado por los aliados rebeldes de Turquía y los socios del gobierno sirio, Irán y Rusia.

Pero la violencia se ha intensificado en las últimas semanas en esta zona, con al menos 11 civiles muertos en incursiones en el distrito sólo el viernes.

Se sospecha que durante este mes el cloro ha sido utilizado en dos ocasiones por el régimen en la Guta Oriental, provocando problemas respiratorios entre los civiles.

Las acusaciones por el uso de gases tóxicos también incluyen también a Idlib, una provincia controlada por la oposición en el noroeste del país, que también integra una zona de distensión. En la misma, 16 civiles murieron el domingo.

La ONU ha levantado la voz por la utilización de armas químicas en este conflicto, en particular en 2014 y 2015. Algo que el gobierno niega con vehemencia.