Más educación y salud mental para enfrentar a los violadores

0
1051

Problema va más allá del derecho y la pena de muerte

REYNA CÁRDENAS A.

El execrable crimen de la pequeña Jimena en San Juan de Lurigancho ha vuelto a traer a debate el tema de la pena de muerte para casos de violación de menores de edad. La dinámica siempre es la misma: mientras la opinión pública se muestra cada vez más a favor, diversos especialistas nos recuerdan los compromisos del Perú en materia de derechos humanos y luego nos olvidamos del tema, hasta que aparece un nuevo caso que reaviva la polémica.

En ese sentido, el exministro de Justicia Víctor García Toma opinó que este grave problema social no se va a solucionar desde el ámbito del Derecho. Sobre todo porque, mientras seguimos en este círculo vicioso del debate que nunca llega a nada, estos enfermos mentales siguen en las calles en busca de nuevas víctimas.

En diálogo con La Razon, el jurista recordó que la pena capital ya ha sido implantada por estos delitos en el pasado, pero históricamente no ha demostrado ser disuasiva. Además –agregó– está la posibilidad de que la justicia cometa errores graves e insubsanables, como en el caso del “Monstruo de Armendáriz”, tan citado siempre en el marco de esta polémica.

Por ello, señala, es necesario ver las otras aristas del problema, sobre todo porque se habla de que actualmente existen unos 8 mil procesados por delitos de esta naturaleza. Es más, el exmagistrado del Tribunal Constitucional agregó que, si existiera la pena de muerte, ya habríamos ejecutado a 60 personas al día de hoy, que son los que actualmente cumplen cadena perpetua por estos crímenes.

“Estamos frente a un tema que no puede ser solucionado por el Derecho y que tiene que ir a otras disciplinas como la educación, la salud mental. Hablamos de 8 mil individuos que estarían en la lista de espera para entrar al paredón, esto ya parecería Vietnam”, apuntó García Toma.

Para el penalista César Nakazaki “debemos establecer causas y realizar políticas y conductas sociales para que un adulto no salga a “cazar” menores y una de 11 años no acepte un contacto con un extraño en bicicleta”.