¡Viva la patria!

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

Iván Torres la Torre

La presente columna no es para opinar lo que ya todos sabemos de Lavajato, Barata, Odebrecht, el lobby de las constructoras, la plata que entregó la corrupción a personajes de la política, de lo que yo mismo me he cansado de escribir, sino para decirles en esta oportunidad ¡Viva la Patria!, sigamos adelante.

En estos momentos, donde el Perú está en la peor crisis moral de su historia, nuestro deber como pueblo, como nación, como ciudadano de a pie, como trabajador, como padre o madre de familia, como joven peruano, es seguir adelante; la Patria no ha sido tocada. Estos escenarios vergonzosos no pueden dañar más la voluntad del peruano. Todo esto es real, pero no debe menoscabar la gran historia del Perú.

La fuerza de la voluntad es la que debe brillar en la nación, ante la bochornosa conducta de su dirigencia política. La dirigencia política no es el pueblo peruano, no es la historia del país. Si bien es cierto, genera la dinámica y la operatividad de la política, es más cierto aún que el pueblo no responde a ellos; el pueblo responde a la fuerza de la voluntad y, lo repito, que es la fuerza generadora del emprendimiento y de la evolución de una nación.

La historia demuestra, con mayor amplitud, lo que les quiero decir; si no, vean el más claro ejemplo de países que atravesaron las peores crisis bélicas, sociales y económicas, pero en base a la fuerza de la voluntad de su nación, supieron salir adelante. No es necesario decir nombres, pero todos los que lean estas líneas podrán entender a qué me refiero. Por ello, nuevamente ¡Viva la Patria!

El Perú tiene antecedentes de imperio, por la fusión del gran imperio del Tahuantinsuyo y el gran imperio español: El imperio más grande de América y el más grande de la Europa continental, respectivamente. El mestizaje peruano es producto de esta fusión. Mestizaje racial, cultural, ideológico, que nos hace ser vistos como una raza especial, con una cultura riquísima y una historia colmada de sacrificio y heroicidad. Por todas estas bondades mestizas del Perú, otra vez les digo ¡Viva la Patria!, la Patria no ha sido tocada.

La esencia histórica y la voluntad del pueblo no han sido tocadas. Han sido tocados aquellos soberbios plutócratas y subordinados a sus pasiones e intereses personalísimos. Ha sido tocada la mezquindad de los arribistas, que no representan al pueblo peruano, que no son nada para el pueblo peruano; que surgieron circunstancialmente en base a su dinero y oportunismo, pero sin ningún mérito histórico ni moral, pues se encuentran alejados de la virtud; por eso les digo que la virtud es del pueblo. ¡Viva la Patria! No nos dejemos engañar.

El honor del pueblo no tiene nada que ver con la vergüenza de la dirigencia que se ve envuelta en estos escándalos. Hasta la próxima semana.

(*) Abogado