Despertemos …

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Por: Fernando Calle Hayen

Queridos compatriotas, conciudadanos y amigos, lo que estamos viviendo y observando, confirma mi perseverancia y persistencia en solicitar al Gobierno a que suscriba el Convenio con la Naciones Unidas para instalar en el Perú la Comisión Internacional Contra la Impunidad.

Como decía Shakespeare en Hamlet: “algo huele podrido en Dinamarca”, diría algo está podrido en nuestro país, con una enorme responsabilidad de la clase política gobernante que tienen que responder. He venido señalando hace mucho tiempo que este debate político (por situaciones que ya sentíamos que estaban mal) estaba concentrado y está concentrado entre los actores del Ejecutivo (presidente, ministros) y el Parlamento, ambos con una hipocresía política nunca antes vista; con ausencia total de los ciudadanos, pareciera que estuviéramos en un cementerio sin capacidad alguna o con un desinterés total por razones propias de ubicación. Espero que después de lo visto reaccione la ciudadanía, reaccione el pueblo: sociedad civil, partidos políticos, porque ya el tema no es de vacancia, sino de interés nacional, ya que la corrupción y la impunidad -sobre todo-está destrozando los cimientos de nuestras débiles instituciones y frágil democracia; de esta manera, afecta a todos los peruanos.

Esta situación tiene que terminar ahora y aquí; están dañadas las universidades, está dañado el Tribunal Constitucional, el Sistema de Justicia, Órgano Legislativo, Ejecutivo, Gobiernos Regionales, Municipales, empresas privadas entre otras. Como he señalado en su oportunidad, la corrupción ya no está en manos ni en el terreno de la política, está en manos del Sistema Judicial los cuales tienen que tener la actitud inmediata con su actuación (como si fuese flagrancia) para darle algo de esperanza y seguridad a un pueblo. De esta manera, debe intervenir el Ministerio Público con rapidez, no olvidemos que por jerarquía de los actores se exige la presencia del Fiscal de la Nación; además, deben empezar una investigación profunda -exigida por el pueblo- de 20 años atrás de patrimonios a los funcionarios de alto nivel, a los magistrados del Tribunal Constitucional, Poder Judicial, Ministerio Público entre otros; asimismo, a sus familiares hasta cuarto grado en la línea de parentesco, así como a los asesores de la misma forma.

Este encargo, que es una enorme responsabilidad, nos obliga a nosotros también como ciudadanos a despertar, velar y pensar en el destino de nuestros hijos; nos costó más de 20 años recuperarnos para que en pocos meses, por responsabilidades de personas escrupulosas, perdamos la tranquilidad, no solamente económica, sino fundamentalmente en los valores de nuestra sociedad.

Hoy en día, el honor, la honestidad, hasta la amistad en muchos casos, es lastimada y expresamos poca preocupación e interés por reestablecerlo; por eso, es importante que los peruanos y la sociedad civil en su contexto, no solo sean fiscalizadores sino participes por su propio interés y supervivencia de velar por las personalidades que pueda nombrar el próximo Gobierno; asimismo, debemos respetar con serenidad la sucesión presidencial que está en la Constitución.

Queridos compatriotas quiero con toda humildad, como el último peruano quiero, invocarles a reaccionar; asimismo, a las instituciones, porque entendamos de una vez por todas que debemos señalar los precedentes fundamentales para que los valores se reconstruyan y sobre todo iniciemos -los ciudadanos- la reconstrucción o lo que llamaría la emancipación moral de nuestra República y de nuestras las instituciones. Mucho trabajo nos espera con una tremenda responsabilidad en la participación de jóvenes, estudiantes, trabajadores, empresarios y todo el pueblo.

Compatriotas, conciudadanos y amigos, despertemos y defendamos a nuestra patria.