La historia no contada del Andahuaylazo

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El día que Antauro asalto comisaría y asesinó policías 

Esta es la primera parte de una serie de entregas diarias con hechos que no habían sido revelados

La eventual excarcelación de Antauro Humala por haber cumplido más de las tres cuartas partes de su sentencia por el llamado “Andahuaylazo”, ocurrido en el 1 de enero del año 2005, ha puesto en alerta y preocupación a las autoridades y políticos.

No es para menos, Antauro Humala encabezó una asonada en Andahuaylas durante el gobierno de Alejandro Toledo. Este levantamiento ocasionó 4 policías muertos.

Han pasado más de trece años desde el asalto a la Comisaría de Andahuaylas , hecho que en su momento acaparó la atención de la prensa mundial llevado a cabo por más de 150 etnocaceristas , liderados por el mayor en retiro Antauro Humala Tasso y el “capitán Paiche” ( Cap. EP en retiro, Marco Antonio Vizcarra), segundo al mando . Este suceso, que es parte de la historia, se conoce como el “Andahuaylazo”.

En esta ocasión LA RAZON te contará que pasó y relatará  sucesos del cual pocos conocen o recuerdan de cómo sucedió el asalto y la toma de la Comisaría Sectorial de Andahuaylas , y sobre todo, la lamentable muerte de cuatro policías en la madrugada del 2 de enero del 2005.

Muchos ignoran las peripecias que pasaron los policías rehenes para sobrevivir durante los cuatros días y medio que duró la toma de la comisaría, desde la madrugada del 1 de enero 2005 hasta el mediodía del 4 de enero, día en que Antauro Humala se rinde y entrega las armas.

Para reconstruir estos hechos y lograr que sea fácilmente digerible, no existe mejor método que acudir a los testimonios de las mismas víctimas o agraviados que aparecen en sus manifestaciones de los policías que fueron tomados como rehenes.

Pocos saben también que durante el tiempo que duró el asalto y la toma de la Comisaría de Andahuaylas, un policía permaneció más de dos días y medio escondido en el umbral del techo sin agua ni comida.

También que los policías  rehenes todos los días eran maltratados, física y psicológicamente, y eran vigilados por cuatro o cinco etnocaceristas, quienes les apuntaban con sus armas, los amenazaban que iban a matarlos si intentaban fugarse, y los insultaban con frases de gruesos calibres como “perros miserables, sirvientes del coquero Toledo”,  asimismo no se les permitía hacer uso de los servicios higiénicos y eran obligados a miccionar o defecar en baldes plásticos.

En caso de que los familiares de los policías – rehenes se acercaban llevándoles alimentos y agua, los seguidores de Antauro Humala les entregaban media ración o ninguna; el resto de comida era para los asaltantes.

Los policías secuestrados permanecían todo el día y la noche maniatados y colocados en espacios reducidos. Durante las noches eran trasladados a un depósito de muebles viejos en donde dormían, o bien parados o en el suelo, encima de improvisados colchones o sucios cartones.

El policía que se acercaba a la comisaría, confiado y pensando que eran soldados de la patria, eran cogidos de rehenes, para después quitarle el uniforme, humillarlos y despojarle de su armamento personal, celular, prendas , dinero, alhajas, tarjetas Multired y celulares.

Al día siguiente, los policías –rehenes veían impotentes cómo sus prendas, zapatos, armamento, era usado por los etnocaceristas.  (CONTINUARÁ MAÑANA)