No mentir …

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1960

Todos los cristianos recordamos la pasión del camino hacia el Gólgota de Jesucristo. Se recuerda la pasión del Señor, se ora para la salvación del mundo; en nuestro país, se rememora el vía crucis. Quiero por eso hoy día -dentro de ese silencio trasladado a la literatura-recordarles a todos que Jesús murió para que nuestros pecados sean lavados, para que seamos perdonados sin excepción, el amor de nuestro padre el creador no tiene límites.

No mentir “es uno de los diez mandamientos” que va en función de su formación, ambiciones propias, angurria que estamos viendo en los últimos tiempos. Un poco que nos hemos alejado de Dios cuando él nos puede ayudar a decir la verdad en cada circunstancia y en cada situación; en Proverbios 14:05 dice: “El testigo verdadero no mentirá; mas el testigo falso hablará mentiras”. En muchos países, existe el delito de perjurio, en nuestro ordenamiento nos hemos acostumbrado a que la mentira sea un derecho para defenderse, esto nos lleva a que es otra de las tareas en reformar.

El partido del pueblo que era 37% del electorado y en la conciencia del pueblo, después dos períodos de gobierno han servido para llegar al 2%, no tener locales partidarios en actividad, desunidos casi totalmente y agraviándose entre quienes supuestamente dirigen el partido.

Un grupo festeja porque ganó una acción judicial electoral y otro grupo se aferra al poder. Lo vuelvo a decir, no cambiará nada si es que no vamos hacia soluciones que van hacia el cambio y hacia la institucionalización; no se dan cuenta que quienes están peleando por quedarse en un local o en otro, mañana la respuesta será que no alcancemos a lo mejor ni el 3%.

No podemos presentar candidatos a las municipales ni regionales. El artículo 35 de la Constitución nos concede personalidad jurídica, pero nos condiciona a la ley de electoral y de partidos; por lo tanto, resulta audaz y casi temerario decir: “Entonces sí podremos inscribir”.

Agregar, además, que la solución está en que haya un nuevo congreso diciendo lo mismo que se dijo ayer, un aprista un voto, un secretario general, cambiar facultades de la comisión política, no se elegirá presidente, etc.  Cuando saben perfectamente -si no revisen la convocatoria anterior- que la elección por disposición estatutaria es vía delegados es otra temeridad.

Esta semana de reflexión sería bueno recordar el manifiesto del Cusco, el manifiesto de Arequipa, si quieren olvídense de uno como autor que ha venido pregonando hace 3 años y que fue motivo de no ser candidato a la secretaría general porque como hoy quizás no había logrado o siento que no logró la confianza de mis compañeros o su credibilidad en lo que sostengo.

Pero créanle, por lo menos, a los que firmaron (apristas del Cusco y Arequipa). En un acto de fraternidad olvidando agravios, debe irse a una reinscripción general por 2 meses para saber cuántos somos; de esta forma ir hacia la convocatoria de un Congreso Extraordinario Estatutario con los apristas reinscritos que son los únicos que tendrían derecho a elegir y a ser elegidos, donde se podrá reformar lo que se acuerde. Lo que nunca deberá cambiarse es que el único jefe es y será siempre Víctor Haya de la Torre.

En una semana de reflexión queda la invocación de hablar con el corazón, de no mentir voluntariamente y de ir hacia la posibilidad -unitariamente y con fraternidad- de ordenar e institucionalizar el partido.

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