La plaga del siglo XXI

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Por Andiolo Zevallos

En nombre de los pobres. “La corrupción tiene mil rostros, mil caminos, mil trucos y miles de cómplices para acceder a los fondos públicos, perpetrar sus actos y escapar con impunidad. La gran corrupción es el abuso del poder público en las instancias más elevadas del Estado para obtener ganancias indebidas” refiere la Defensoría del Pueblo, en la “Radiografía de la Corrupción en el Perú”.

El fenómeno de la corrupción, llamada también mordida, coima, malversación, fraude, extorción, favoritismo y/o nepotismo, es un mal que recorre América Latina convertido en la plaga del siglo XXI y amenaza con sepultar presidentes, expresidentes, ministros, gobernadores, alcaldes, candidatos y funcionarios públicos del continente.

“La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana”, dice la Organización de las Naciones Unidas.

Nadie se salva. “Ningún país, rico o pobre, es inmune a ese fenómeno maligno. Tanto el sector público como el privado resultan afectados. Y es siempre el bien público el que sufre”. En los últimos años, la corrupción ha tomado dimensiones alarmantes. El mundo pierde 2,6 billones ($ 2, 600, 000, 000,000) de dólares anuales por corrupción; equivalente a más del 5% del Producto Interno Bruto mundial.

Solo la corrupta Odebrecht, sobornó a los gobiernos de México con 10 millones de dólares, Guatemala 18, Panamá 59, Colombia 11, Ecuador 33, Perú 29, República Dominicana 92, Venezuela 98, Argentina 35, Angola 50, Mozambique 0.9 y Brasil con $US 349 millones; para garantizar la entrega de jugosas licitaciones que desencadenaron en Lava Jato, arrastrando presidentes y exmandatarios.

Para Barak Obama, Lula era el político más popular del planeta y muchos medios de comunicación internacionales lo eligieron como personaje del año. Al terminar su mandato, se fue como héroe nacional y con el 80% de aprobación; listo para volver a gobernar.

Lula da Silva, pasó de vivir en la extrema pobreza rural, a tener un  patrimonio declarado de 3´660.000 dólares; las autoridades dicen que su  fortuna asciende a US$ 116 millones. La corrupción es una plaga que no tiene color político, ni preferencias; simplemente arrasa con la poca reserva moral de los dirigentes y gobernantes. Odebrecht lo puede todo, te hace millonario o te lleva a la prisión. ¿Será ese el destino de nuestra clase política?.

En Perú hay varios candidatos para seguir la ruta trazada por el gigante de Sudamérica.