Vizcarra y la foto del momento

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Por John Colonio

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”, decía el ex primer ministro británico Winston Churchill, uno de los grandes líderes de la Europa del Siglo XX.

Esta frase debe aplicarla el presidente de la República, Martín Vizcarra, quien goza de una aprobación del 55% de la población, e incluso un 54% cree que su gestión será mejor que la de su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski, según la encuesta nacional Pulso Perú de Datum.

A los vizcarristas, que seguramente están saltando hasta el techo de optimismo, les informó que al iniciar su gestión PPK tenía un 70.4% de aprobación, según sondeo de CPI en agosto de 2016, y todos sabemos cómo terminó.

Sin lugar a dudas, Vizcarra tendrá la difícil misión de recuperar la confianza de la población a su gobierno y, en general, a los partidos políticos que están representados en el gabinete del premier César Villanueva. Les guste o no: el gobierno de Vizcarra es la continuación de la gestión de PPK.

El jefe de Estado hace bien en salir a recorrer el país, diferenciándose de su antecesor, y pisar la “cancha” o estar donde las “papas queman”, como lo hizo ayer, cuando inspeccionó, vestido de bombero voluntario, la zona del incendio registrado en un almacén de llantas en Comas.

Lo que sí sorprende en Vizcarra es que salga a defender a Kuczynski, al señalar que no cree que haya participado directamente en una estrategia para lograr captar votos en el Congreso en contra del proceso de vacancia, el cual ha sido evidente y por el cual tuvo que renunciar.

Dependerá de la muñeca de su primer ministro para hacer frente al descontento de la población, que será aprovechada por un sector de la izquierda para crear zozobra y empezar a torpedear al gobierno.

En lo que sí estamos seguros, es que tendrá una luna de miel muy corta, y en menos de lo que canta un gallo tendremos a rojos extremistas solicitando el adelanto de elecciones y el cierre del Congreso.

Por ello, es necesario que, en aras de la gobernabilidad del país, tienda puentes con la oposición representada en el Parlamento Nacional.

Sin embargo, el anuncio de diálogo con las principales fuerzas política no debe dejar a un lado su lucha contra la corrupción: una eventual liberación de Ollanta Humala gracias a un habeas corpus en el Tribunal Constitucional sería una mala señal para el país.