Violencia y tragedia en ecuador

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Por Juan Sotomayor

Profunda conmoción ha causado en Ecuador el asesinato de un periodista, un fotógrafo y un chofer del Diario El Comercio de Quito, quienes fueron secuestrados el 26 de marzo en la frontera con Colombia, por disidentes de las FARC.

El atentado se atribuye al Frente Oliver Sinisterra, grupo liderado por Walter Artízala Vernaza, alias “Guacho”, quien conduce un grupo de aproximadamente 80 ex guerrilleros en la selva colombo ecuatoriana. Para las autoridades colombianas, el “Guacho”, es considerado como un “objetivo de alto valor militar” y en Ecuador se ofrece una recompensa de 230 mil dólares para quien brinde información sobre su paradero. Ambos gobiernos están tras su captura, en la agreste frontera selvática que hoy los une en el dolor.

Lamentablemente, el caso no es aislado, pues también han sido asesinados recientemente cuatro integrantes de las fuerzas armadas ecuatorianas y los atentados son tornan cada vez más frecuentes en la zona fronteriza. La situación se ha tornado tan delicada que obligó a retornar abruptamente a su país al presidente ecuatoriano Lenin Moreno, quien se encontraba en Lima para participar en la VIII Cumbre de las Américas. Confirmada la tragedia, se ha declarado Duelo Nacional por cuatro días en el hermano país del norte.

Estos hechos tienen origen en el desacuerdo de algunos ex mandos medios de las FARC con la declaración de paz firmada en noviembre de 2016 con el gobierno colombiano y que significó la disolución del grupo guerrillero que contaba con aproximadamente siete mil integrantes. Hoy se estima que son aproximadamente mil los que continúan con su accionar beligerante, divididos en unos quince grupos en diversas zonas del país, contando como principal aliado con el narcotráfico que les brinda financiamiento en una zona estratégica para el transporte de droga. Ello demuestra que aún habrá que trabajar mucho para que se consolide el proceso de paz en Colombia.

El dolor de Ecuador nos trae a la memoria la masacre de Uchuraccay, en la que perdieron la vida ocho periodistas que también iban en búsqueda de la noticia, en la época de la barbarie terrorista que asoló el Perú. Nuestra solidaridad con los hermanos ecuatorianos y colombianos que hoy viven momentos tensos que esperamos sean superados de una vez por todas.