Indignación

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Carlos Linares Huaringa

Por: Carlos Linares Huaringa

Twitter: @carloslinaresh

Resulta indignante ver cómo miserables terroristas que no se han arrepentido de su demencial accionar en contra del país y la democracia celebran lo que consideran una supuesta victoria judicial de su cúpula, gracias a la demora y/o ineptitud de los órganos de justicia.

Ayer los cabecillas senderistas Osmán Morote y Margot Liendo Gil abandonaron la prisión y fueron trasladados a sus respectivas viviendas, en Chaclacayo y Santa Anita, donde cumplirán arresto domiciliario mientras se les sigue el juicio por el atentado en la calle Tarata, que dejó 25 fallecidos en julio de 1992.

Ambos criminales cumplieron sus condenas de 25 y 20 años, respectivamente. Sin embargo, en su momento no fueron liberados debido a que tenían juicios pendientes como el referido al caso Perseo, sobre los nexos entre SL y el Movadef, y el de Tarata.

En el primero de ellos, se dispuso su prisión preventiva por 9 meses que luego se amplió a 18 y, posteriormente, a 36 debido a su complejidad.

Ayer el Colegiado A de la Sala Penal Nacional consideró que no procede una nueva ampliación pues el período máximo, según la ley, ya se cumplió. Respecto a Tarata, se dispuso que sigan el proceso bajo arresto domiciliario.

Tras conocerse la decisión, el país pudo ser testigo de la celebración del sanguinario Abimael Guzmán, quien no dudó en levantar los brazos como símbolo de triunfo.

Pero igual de indignante es ver que nuestro sistema de justicia -Fiscalía y Poder Judicial- no ha estado a la altura para impedir este escenario.

“Si tenían 36 meses de prisión preventiva por qué la Fiscalía y el Poder Judicial no hicieron bien su trabajo para condenar o absolver. El tema de complejidad es solo un sofisma que usan para no hacer bien su trabajo”, señaló el expresidente de la Sala Penal Antiterrorista, Marcos Ibazeta, y coincidimos plenamente con ello.

En el caso Perseo se señala que existen abundantes pruebas en contra de la cúpula senderista, mientras que en lo referido a Tarata, el tribunal pudo ser más severo y disponer, así como lo hizo en el antes mencionado, la prisión preventiva y no el arresto domiciliario.

No estamos hablando de buscar subterfugios legales orientados a mantener momentáneamente a ambas hienas en prisión, sino de intensificar la labor fiscal al punto de que los sólidos argumentos permitan una condena en el debido tiempo desde el Poder Judicial.

Según la tesis de la Fiscalía y la Procuraduría, Morote y Liendo –así como el resto de la cúpula demencial de Sendero Luminoso- deben recibir una condena por autoría mediata en el caso Tarata porque el coche bomba respondía a una política de ataques a la sociedad y al Estado diseñado por la dirigencia del grupo terrorista.

“Eso ha quedado demostrado con las sentencias en el megaproceso a la cúpula senderista, a ‘Artemio’ (Florindo Flores Hala) y otros documentos, son autores mediatos y deben ser condenados”, declaró el procurador antiterrorista Milko Ruiz antes de considerar “infame y deplorable” este fallo judicial.