Empieza la organización del rescate y el ataque al MRTA

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Ejemplar operación Chavín de Huántar (parte III)

Fueron 148 los escogidos para convertirse en héroes, pese a que hasta ahora los persiguen

Nueve horas después de que los emerretistas tomaron la Residencia del Embajador Japonés se convocó a 148 uniformados –en su mayoría del Ejército, y otros de la Marina– para organizar lo que es considerada una de las operaciones militares más exitosas en el mundo: Chavín de Huántar.

Fue el miércoles 18 de diciembre de 1996 que desde las 5 de la mañana se juntó a lo que se conoció como la Unidad de Intervención Antiterrorista, cuyo objetivo era liberar a los centenares que en ese momento estaban bajo el terror del MRTA, grupo que luego se redujo a 72.

Pero nadie podía suponer que las prácticas operativas y el fracaso de las negociaciones se extenderían por 126 largos días en que los rehenes no sabían si saldrían con vida o alguien iba a su rescate. Días tensos en los que los ojos del mundo no pestañaron esperando el desenlace.

Y es que, en paralelo con las negociaciones con los secuestradores, las autoridades planean el asalto con estos hombres de las Fuerzas Armadas escogidos para formar un comando. Todos tenían algo, por muy poca que sea, de experiencia en la lucha contra el terrorismo.

Para ello también se construyó una réplica exacta a escala de la Residencia del Embajador Japonés en el distrito de Chorrillos –hoy conocido como el Museo de la operación de rescate Chavín de Huántar–, donde se evaluaba cada detalle de los terroristas y se corregían los posibles errores que harían fracasar la operación. El tiempo transcurría y los comandos ya estaban casi listos.

Como se recuerda, el entonces Ministro de Educación, Domingo Palermo, fue nombrado negociador durante la crisis y actuó en busca de una salida pacífica, visitando a los rehenes y negociando con Néstor Cerpa Cartolini. De este quipo también formó parte el entonces arzobispo de Ayacucho, Juan Luis Cipriani Thorne, quien además administraba los sacramentos a terroristas y rehenes.

LOS ELEGIDOS

Según documentos conocidos tiempo después del rescate de los rehenes, la Operación Chavín de Huántar se denominó en un comienzo “Tenaz”, para después ser denominada “Nipón”, tomando luego el nombre ya conocido por la importancia de los túneles que se construirían –como en los tiempos de esta cultura– para llegar a la sede diplomáticas donde los 14 subversivos mantenían a los 72 rehenes.

Se sabe además que al mando de esta Unidad de Intervención Antiterrorista estuvo el general de brigada Augusto Jaime Patiño, y esta se dividía en un Centro de Operaciones Tácticas para la planificación, organización y preparación del operativo y en una Patrulla de Intervención para la ejecución del plan operativo.

El Centro de Operaciones Tácticas estuvo integrado por el coronel Alfredo Reyes Tavera, encargado de instrucción y operaciones; el coronel Paul Da Silva Gamarra, de inteligencia; el coronel Edmundo Díaz Calderón, de personal; el mayor José Flores Marca, de logística; y el capitán José Fernández Hernández, de comunicaciones.

De otro lado, al mando de la Patrulla de Intervención, que era la que intervendría la residencia diplomática, estaba el coronel –hoy general EP– José Williams Zapata; y además lideraba el llamado Grupo Alfa el coronel Leonel Cabrera Pino, responsable de la intervención en el primer piso de la residencia y del Grupo Delta el comandante Hugo Robles del Castillo, encargado de incursionar en el segundo piso.

Además, hubo decenas de oficiales y suboficiales que también fueron parte de este exitoso operativo, a quienes se les debe el reconocimiento de todo el país por su valentía y coraje.

HÉROES CAÍDOS

Tampoco debemos olvidar a quien en plena operación perdieron la vida. Estos son los comandos Juan Valer Sandoval y Raúl Jiménez Chávez –además del vocal Carlos Giusti–, quienes ingresaron a la Residencia del Embajador de Japón y murieron cumpliendo su deber. Ellos ya son considerados héroes de la Patria.

El comandante Valer pidió un día después de la toma de la Residencia [18 de diciembre de 1996]. Este militar estaba altamente preparado en el manejo de explosivos, técnicas de rescate de rehenes e intervenciones rápidas, supervivencia y pruebas de arrojo y valor. Esas pruebas serían cruciales para la misión que se le consignó, la protección a toda costa de uno de los rehenes, el canciller Francisco Tudela, misión que cumplió y por la cual perdió la vida.

Jiménez, por su parte, pertenecía a un Batallón para el cual ya se había decidido el cambio anual dentro de la División de Fuerzas Especiales. Sin embargo, tras la toma de la Residencia, este cambio quedó sin efecto y si bien la noticia no fue grata entre los oficiales, el teniente de Infantería Jiménez aceptó y exclamó en voz alta “¡Que todo sea por la Patria!”.

OTROS PARTICIPANTES

Hay que reconocer además la importancia de otros participantes en la organización de la Operación Chavín de Huántar. Ahí podemos destacar a más de 50 policías miembros de la Dirección contra el Terrorismo los que iniciaron mediante 45 micrófonos, la escucha de las conversaciones entre los terroristas.

Tampoco hay que olvidar a 24 mineros que ayudaron en la construcción de los túneles que servirían para el ingreso de los comandos a la Residencia y que hace poco fueron reconocidos por el Congreso como “Defensores Calificados de la democracia”.

Puedes leer aquí la ejemplar Operación de Chavín de Huántar (Parte II)