La Cumbre presidencial intrascendente

0
661
Sergio Tapia
Sergio Tapia

Por: Sergio Tapia

Suena contradictorio que algo denominado “cumbre” (o sea, lo máximo); haya devenido en intrascendente, porque carece de la importancia debida. Es un tema para reflexión, por qué va de menos en menos, que una reunión de todos nuestros jefes de gobiernos de las Américas, no constituyan foco de la atención ciudadanía.

El documento suscrito por los representantes de los Estados partícipes, el “Compromiso de Lima” del 14 de abril, adolece de gran y grave omisión: No hay pedido de perdón a los pueblos de las Américas por la corrupción de los funcionarios de los Estados que los reunidos representaban.

Además, el documento, introduce temas ajenos al objeto de la reunión, como lo es la ideología de género, que es puesto como valor transversal de toda la lucha contra la corrupción. Como si la corrupción moral que de esa ideología emana, fuera antídoto contra la corrupción en sus diversas expresiones que de ella se deducen.

Hubo una sombra de esa ideología de género desde los prolegómenos de la reunión. El símbolo, un mapa continental, era multicolor, a semejanza de la bandera que patrocinan los grupos LGTB (y demás letras). Se impusieron los “baños neutros” en la oficina estatal de distribución de las credenciales para los asistentes de la reunión, y en el hotel donde se reunieron para las deliberaciones previas. Que se haya decidido esto es una desatino, precisamente, en una reunión presidencial en la que no hay ninguna presidenta mujer en América Latina, por lo que la aplicación de los baños de Popolizio (nuestro canciller), significó una insinuación a favor de lo LGTBita, más que de igualdades feministas.

La OEA ha creado una Secretaría Permanente, con el objeto de organizar de tiempo en tiempo estas “cumbres presidenciales”. Lo que implica todo lo que conlleva una oficina pública internacional, presupuestariamente hablando: remuneraciones de funcionarios, sueldos de empleados, gastos de mantenimiento de oficina, atenciones sociales, viajes y viáticos en hoteles de primera. El dinero que lo solventa sale de las cuotas de los Estados, que a su vez responden a los impuestos que pagan los pueblos de América.

Algo anda mal en los formatos, que desorganizan los encuentros. Hay una innegable distancia entre los pedidos de la sociedad civil y la adopción de las decisiones presidenciales. Porque las reuniones ciudadanas de aportes y contribuciones para perfeccionar la visión de las realidades sociales, son realizadas en vísperas de las reuniones presidenciales, lo que les hace perder eficacia, por falta de tiempo para trabajar su incorporación a los textos presidenciales que se suscriben.

Lo que sí fue acertado por parte del Perú, fue la defenestración de PPK como presidente, pues, su conducta que provocó su renuncia frente a la opción de la declaración de vacancia, desentonaba con el tema de la reunión presidencial: la lucha contra la corrupción.

(*) Blog (colección artículos publicados en La Razón): http://sergiotapiatapia.blogspot.com/