Chavin de Huantar: 21 años de gloria y honor

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

Iván Torres La Torre (*)

El 17 de diciembre de 1996, se recuerda como el inicio de 126 días de cautiverio de un verano infernal, cuando el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) al mando del criminal Néstor Cerpa Cartolini, tomó por asalto la residencia del Embajador de Japón, durante una apacible fiesta que se ofrecía con ocasión de su día nacional y que mantuvo rehenes, a ciudadanos peruanos y japoneses.

Fue así como el país entero quedaba absorto y conocía por imágenes de la televisión, nacional y mundial, todos los pormenores de esta ruindad sin par que generó el MRTA, apareciendo nombres y rostros que quedaron en la memoria colectiva de todos los peruanos; pero sobre todo, el día de hoy, resaltamos la heroicidad de los 149 comandos del grupo especial denominado “Chavín de Huántar”, quienes finalmente llevaron a cabo la liberación de todos los rehenes, demostrando una capacidad operativa militar de asalto, de reconocimiento internacional.

No puedo dejar de reconocer la heroica voluntad política del gobierno de turno, que conllevó a una decisión firme, como aquellas que en los últimos diez o quince años ya no se ven en nuestro país. Decisión firme de llevar a cabo el plan operativo “Nipón 96”, cuya estructura fundamental radicó en tres vigas maestras: La construcción de una réplica de la residencia, la construcción durante 100 días, de cuatro túneles y la selección de los comandos que integrarían la futura “patrulla tenaz”.

Nuestros valientes comandos resultaron airosos en esta histórica intervención, pese a algunas bajas militares y civiles, entre comandos y rehenes; y como era de esperar, se produjo la eliminación total de los subnormales miembros del MRTA, que torpemente quedaron encerrados en su plan operativo militar, sin haber tenido planificada una estrategia de solución y salida política. Cartolini quedará en la historia como un estratega torpe, limitado, sin visión ni prognosis de estrategia, pues pese a los múltiples intentos de trasladar a todos los terroristas a Cuba, éste expresó su negativa y desconfianza, esperando la solución política que no tenía y que nunca llegó.

Veintiún años de inteligencia, capacidad militar, decisión política y voluntad firme, han transcurrido para la historia del Perú; pero también muchos años de persecución a estos gloriosísimos comandos, por parte de las ONG que se hacen llamar de derechos humanos y que no lograron dar el golpe certero de llevarlos a la cárcel, situación que el Perú no hubiese permitido. Por lo tanto, la victoria no solamente fue política y militar, sino también judicial.

La lección final es que nos debemos sentir orgullosos, pues en plenos siglos XX y XXI, el Perú tiene nuevos héroes y casi todos ellos están vivos. Ofrezcamos entonces a estos héroes, todo nuestro respeto y solidaridad, sin mezquindad histórica ni sesgo ideológico. Admiración, honor y gloria al comando Chavín de Huántar. Hasta la próxima semana.