El Perú está perdiendo más de 30 mil millones con megaobras

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Interocéanica, gaseoducto, Olmos, Línea 1, etc.

Estos son el resultado del sobrecosto impuesto por Odebrecht y compañía a cambio de coimas a políticos.

REDACCIÓN

Todas las miradas están puestas sobre las millonarias “donaciones” que entregó Odebrecht a los principales líderes políticos, directamente o a través de terceros, pero esto tendría una consecuencia mucho peor para el Perú: el sobrecosto en grandes proyectos que a la larga los vamos a pagar todos los peruanos.

Y es que en el caso de la Interoceánica, por ejemplo, se habla que se estaría perdiendo hasta un 1 % del PBI, más de 2 mil millones de dólares; en el Gasoducto, un monto alrededor de los US$ 11 mil; en la Línea 2 del Metro de Lima –conocido como Tren Eléctrico– unos US$ 3 mil millones; en la cuestionada remodelación de la refinería de Talara, otros US$ 3 mil millones, entre otras megaobras licitadas en los últimos años a Odebrecht y compañía.

Para el economista Juan Mendoza, estamos hablando de más de 30 mil millones de dólares que serían pérdida para el Estado peruano, y eso va a repercutir en la economía, pues ese dinero sale del bolsillo de todos los contribuyentes.

“Ahora, si usted lo ve de manera agregada desde el año 2000, estamos perdiendo arriba de 30 mil millones de dólares; eso qué cosa es: Interoceánica Sur, Gaseoducto, proyecto Olmos, el sobreprecio en la Línea 1 y todos los demás proyectos a nivel de regiones”, comentó.

Si solo analizamos el Gasoducto Sur Peruano, vemos que este se inició como un proyecto privado cuyo costo de capital en 2008 era de mil 300 millones de dólares, en el 2014 fue de 4 mil millones de dólares, más mantenimiento, 7 mil 300 millones de dólares.

Situaciones similares se han presentado en obras como la Línea 2 del metro de Lima, que se inició con un monto de 6,600 millones de dólares y hoy no se sabe cuánto costará cuando esté terminado.

“Eso significa que toda esa plata que va a estas empresas corruptas sale del bolsillo de nuestra gente, se hacen cosas que no necesitamos, con sobreprecio, y se dejan de hacer cosas que sí necesitamos”, comentó a La Razón.

REPARACIONES

Frente a este escándalo multimillonario que afecta al país, Juan Mendoza recomendó al Estado hacer un verdadero análisis de cuánto saldría el pago de reparación civil por cada obra, en separado, para saber así cuánto deben revertir al Perú las empresas que se beneficiaron ilegalmente con nuestro dinero, con Odebrecht a la cabeza.

Pero, ¿cuál es la reparación civil al Estado peruano? Hace un tiempo, el procurador Jorge Ramírez habló de una reparación civil que el Estado había calculado en 3 mil 468 millones de soles, cifra irrisoria frente a los 30 mil millones de dólares que nuestro país estaría perdiendo por las licitaciones entregadas a la empresas brasileñas por distintos gobiernos.

En opinión de Juan Mendoza, la reparación civil se tiene que calcular por proyecto, porque cada proyecto es distinto. “Claro, hay una suma global, pero tiene que calcularse por proyecto”.

Argumentó que el cálculo no lo puede hacer el Ministerio de Justicia, porque este sector no tiene la gente especializada, son abogados. Ese es un cálculo que tienen que hacer contadores, economistas, ingenieros. “Debería hacerlo el Ministerio de Economía, pero quizá no quieran asumir esa responsabilidad”, advirtió.

¿Por qué proyecto por proyecto?, porque las responsabilidades son distintas, no todos los proyectos son iguales, y eso es algo bien importante que sí está en manos del Poder Ejecutivo.

Aunque no se habló de cifras específicas, Mendoza sostuvo que estos montos exorbitantes que estarían costando de más los megaproyectos, impactarían en nuestra economía en el corto plazo, pero se debe buscar otros operadores para que sigan en marcha a un costo razonable.

“Lo primero que es importante enfatizar es que el costo de la corrupción no es la coima misma, porque la coima es un monto pequeño. Un ejemplo es la Interoceánica, ahí parece que han coimeado, claro, puede sonar como mucha plata, aparentemente le han dado 27 millones de dólares al expresidente [Alejandro] Toledo, pero el verdadero costo es que esa carretera para a tener un sobreprecio de 4,500 millones de dólares, y ese sobrecosto sale de nuestros bolsillos, pues todo lo pagamos nosotros”, acotó el economista.

No solo la coima

En opinión de Juan Mendoza, las investigaciones deben ser separadas, por un lado lo de las coimas pagadas a los políticos peruanos –como lo dijo el propio Jorge Barata– y de otro lado los sobrecostos y licitaciones a dedo que se dieron en distintos gobiernos, favoreciendo a Odebrecht y las demás constructoras involucradas en los actos de corrupción ya conocidos.

“Ahí no hay que sacar el foco del costo, porque si nosotros pensamos que el foco es solamente la coima, que devuelvan la coima o el doble de la coima, yo creo que ese es un engaña muchachos, porque lo que le interesa a estas empresas es recuperar toda la plata que tienen en nuestro país, y si se confirma que es hubo corrupción, es plata mal habida”, consideró el especialista.