EsSalud advierte tristeza y ansiedad colectiva por caso de Paolo Guerrero

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El pueblo peruano podría presentar una mayor congoja, tal vez a modo colectivo, tras la resolución de la Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) de inhabilitar al jugador Paolo Guerrero para la Copa Mundial Rusia 2018.

Así lo advirtió el psiquiatra de EsSalud Carlos Vera, quien señaló que la clasificación de Perú a una Copa del Mundo constituye, una de las mayores alegrías y motivo de orgullo, y en algunas personas un aliciente ante los problemas cotidianos, que se convierte en una preocupación colectiva e incluso, llega a contagiar a quienes no son aficionados al fútbol.

“Imagínense el sentimiento que hay en el pueblo peruano, con la decisión de la FIFA de impedir a Paolo Guerrero su participación en el mundial”, dijo.

Señaló que esta preocupación colectiva puede desatar tristeza, ansiedad e irritabilidad.

El psiquiatra de EsSalud llamó a la calma a los aficionados, y dominar sus emociones y no dejarse llevar por ellos.

Explicó que la preocupación colectiva es un fenómeno social y psicológico caracterizado por afectar a un grupo considerable de personas.

“En algunos casos, las preocupaciones pueden llevar a fenómenos similares a la histeria colectiva. Tal histeria se caracteriza por una violenta y desmedida reacción, que no va acorde con la noticia recibida. Se pueden dar ataques de pánico y tristeza. También pueden aparecer una serie de síntomas psíquicos y físicos que se van propagando en un colectivo. Como en un efecto dominó, los síntomas se van copiando entre los individuos. Después, cuando se examina médicamente a los afectados, no se descubre ninguna anomalía, ni en sus cuerpos ni en sus mentes”, dijo.

Explicó a la histeria colectiva también se le llama “enfermedad psicogénica de masas”, “histeria en masa” o “psicosis en grupo”. Además de pánico, muchas veces también presenta una gran variedad de expresiones físicas. Temblores, convulsiones, desmayos, adormecimientos y hasta ceguera son los más frecuentes.

El especialista señaló que ese contagio social se hace evidente, cuando las personas que no son aficionadas al futbol “viven” la euforia del gol, visten playeras de ese deporte y temporalmente se muestran interesadas en los resultados.