La corrupción, un problema irresoluto en Colombia (XIX)

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Continuación 2017- Caso Manantial del Amor: El alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, sin licitación, otorgó a la *iglesia*,  “Manantial del Amor”, -él y su familia eran feligreses-, contratos por valor superior a los $15.000 millones, como: “podar árboles”, “modernizar alumbrados”, “interventoría o supervisión a la construcción de un muro”.  Los miembros de la iglesia, constituyeron “sociedades” cobrando 30% más, que los valores del Mercado, cuando esos trabajos, los podían acometer organismos de la Alcaldía. Extrañamente, el pastor de la iglesia fue asesinado y 1 año después, su esposa fue víctima de un atentado. Ellos 2, recibieron contratos por $7.000 millones. La Fiscalía General de la Nación, apresó al alcalde y 7 funcionarios de la alcaldía y a los contratistas, miembros de esa iglesia.  Éste hecho fue descubierto por una investigación del periódico de papel, “Vanguardia Liberal”, de la ciudad de Bucaramanga.

(Llegamos al 2018 – Y a pocos días de las elecciones Presidenciales, Mayo 27, ninguno de los candidatos, ha tratado a fondo, el flagelo de la corrupción.)

Gobernador del Departamento de Córdoba: Edwin Besaile o El Cartel de la Hemofilia. Suspendido por pago irregular de $1.500 millones, a FALSOS PACIENTES de Hemofilia.

El Cartel del SIDA –Gobernación de Córdoba, revelado por el Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo. El cuento “chino”:  800 Pacientes inexistentes de SIDA, incluso, ya muertos.  En cambio, sí perjudicaron la salud y calidad de clientes reales, portadores del VIH, ya que no eran atendidos oportunamente. El fraude al Estado, fue de $210.000 millones.

(No hay forma de hacer justicia, ante el daño irremediable a los verdaderos enfermos del VIH, quienes probablemente, se lesionaron aún más, o probablemente murieron. ¿Cómo se calcula ese irreversible daño?)

Caso Triple A, En Barranquilla, Mencionado en el capítulo VII de esta serie. Defraudación al Estado fue de $27.000 millones.

Razón tiene Francisco Diez-Canseco Távara, en su Artículo “Impunidad Sistemática” (La Razón, Abril 30, 2018), cuando expresa lo siguiente: “Necesitamos por éstas y muchas razones iniciar una depuración urgente de los operadores de justicia, acostumbrados en muchos casos a actuar en formas delictivas e inaceptable, en el marco de esa inmunidad sistemática que nada teme y a todo se atreve”.

Esa depuración, debería comenzar, revisando el  pensum de las diferentes Facultades de Derecho.  Haciendo una preselección psicotécnica extrema de los aspirantes, -para minimizar los riesgos-, de manera que, quienes aspiren a ejercer el Derecho, para defender la Ley y la Justicia, no lo hagan con el propósito de violar la Ley y utilizar sus estudios de Derecho para la iniquidad, la ilegalidad, el abuso, la inmoralidad, etc., sino, como una vocación de ponerse honestamente, al servicio de la comunidad.

Miles de millones saqueados de las Arcas del Estado, en diferentes “formas delictivas”, dentro de esa inmunidad “que nada teme y a todo se atreve”, que hubieran sido bendición para la población de todas las edades,  en beneficio de infantes como guarderías escolares, en colegios, alimentación y parques escolares, en más puestos de salud, en más clínicas y hospitales, en mejor y más económico servicio de protección social, en establecimientos para ciudadanos de la 3ª edad, en más conexiones de acueductos, en viaductos, etc., etc.

Está visto, que Colombia  no ha sucumbido económicamente ante esa monstruosa, incalculable, exorbitante defraudación, sumando unas y otras fechorías. Al contrario, todo ese volumen de dineros, saqueado impunemente del Estado, habría alcanzado para innumerables obras y mejoras sociales.  Como que la educación secundaria y universitaria, podría ser gratuita;  como que el Servicio Social Médico, podría ser gratuito y mucho más.  Todo lo acontecido, -como dicen por ahí-, sería “como quitarle un pelo a un gato”.  El Estado tiene los fondos, pero en el fondo, es el Empleado Público o el Senador o Congresista o Diputado o Gobernador o Alcalde deshonesto, que no el Honesto, quienes impiden que esos beneficios lleguen al Pueblo.

Y como decía Cervantes en El Quijote, Cap. XLII, 2 parte, “Consejos que Don Quijote da a Sancho Panza: “…Si acaso doblares la vara de la Justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia”.