Trump busca que Kim Jong-un entregue sus armas nucleares

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En tanto, Pyongyang no esta de acuerdo a una renuncia nuclear unilateral

En medio de las negociaciones previas al encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un pautado para el 12 de junio, Washington ya presentó a Pyongyang su primera demanda a cambio de retirar al régimen de su lista de países patrocinadores del terrorismo. Pero la cumbre aún parece no estar asegurada

El gobierno de los Estados Unidos demandó que Corea del Norte entregue seis armas atómicas, un misil balístico intercontinental y otros materiales vinculados a su programa nuclear en el espacio de seis meses, indicaron este jueves fuentes cercanas a las negociaciones entre ambos países

A cambio de esto, el secretario de Estado, Mike Pompeo, le habría dicho al líder norcoreano Kim Jong-un a comienzos de mayo que Washington podría retirar a Pyongyang de su lista de países patrocinadores del terrorismo, señalaron las fuentes al periódico japonés Asahi.

Sin embargo, en los últimos días Corea del Norte ha sembrado dudas sobre la realización de la histórica cumbre, tras denunciar el miércoles los ejercicios militares que se están dando en este momento entre Estados Unidos y Corea del Sur como una “provocación”

La primera advertencia de Pyongyang vino a través de su agencia noticias, KCNA. El martes anunció que, debido a los ejercicios militares, “suspendía indefinidamente” las conversaciones previstas para ayer con enviados de Corea del Sur, donde debían discutir la puesta en marcha de los acuerdos alcanzados por sus líderes el pasado mes de abril.

Pero el miércoles  el viceministro de Relaciones Exteriores, Kim Kye-gwan. “Si EE.UU. intenta ponernos entre la espada y la pared para obligarnos a una renuncia nuclear unilateral, no estaremos interesados en ese diálogo”, lanzó.

Luego, muy enfático, agregó: “Ya no estamos interesados en una negociación para que entreguemos nuestras armas nucleares, lo que nos obligaría a reconsiderar si aceptamos la cumbre con Estados Unidos”.

Tras un 2017 cargado de tensiones, amenazas cruzadas de guerra y avances en el programa nuclear norcoreano que parecieron llevar a la península al borde de una guerra, a comienzos de este año Washington, Seúl y Pyongyang parecieron encontrar una base en común para el acercamiento y las negociaciones.