EL LUGAR DE LA MEMORIA CAVIAR

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Francisco Diez Canseco
Francisco Diez Canseco

 

Por Francisco Diez-Canseco Távara (*)

Después del excelente trabajo de inteligencia realizado por el General Edwin Donayre en el pomposamente llamado Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), está bien claro que es indispensable desenmascarar de una vez por todas la farsa permanente de la caviarada que  desorienta a la juventud, legitima a los terroristas y pretende dejar por los suelos a nuestras Fuerzas del Orden en la terrible lucha que tuvieron que librar y siguen librando contra los extremistas.

El LUM, bajo la dirección de conocidos caviares, ha armado una muestra que refleja, en forma atenuada, las conclusiones de la denominada Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) para la cual los últimos veinte años del siglo XX fueron los años de “la vergüenza” para la sociedad y el Estado peruanos y para la que Sendero Luminoso constituye un partido político y no, como realmente lo es, a secas, una banda terrorista.

En esta disminución de la carga roja de la CVR está seguramente la mano de Mario Vargas Llosa quien presidió inicialmente la Comisión encargada de instalarlo y a quien, personalmente, transmití mi preocupación por sus acompañantes caviares en dicha aventura. Me dijo en esa oportunidad: “yo he sido comunista y conozco el entrismo. No te preocupes”.

Pero Vargas Llosa renunció a dicho cargo por razones muy personales y la posta la tomó nada menos que García Sayán cuya trayectoria en materia de terroristas es ampliamente conocida y no amerita una línea en este artículo.

El entrismo, entonces ,si funcionó, no sólo a nivel de la “historiadora” que “guio” por el LUM a Edwin Donayre  hace algunos días, sino en el marco de una exhibición que pone a la par las atrocidades cometidas por Sendero Luminoso y el MRTA con las violaciones puntuales imputables a las Fuerzas de Orden que, por cierto, merecen ser sancionadas con todo el peso de la ley pero que no respondieron a una política de carácter institucional en el marco de gobiernos democráticos que -corrupción aparte- no pueden ser comparados con las dictaduras militares argentinas o, para el caso, la de Pinochet.

No me sorprendió, por ejemplo, la mención elogiosa de las ONG caviares -tal como lo hace la CVR- que hasta ahora se dedican a perseguir y atacar a las Fuerzas del Orden -como bien lo saben los héroes de Chavín de Huántar- ni mucho menos la profusa exhibición de literatura de izquierda marxista destinada a demostrar que ese sector político se enfrentó a los terroristas cuando en verdad fue su socio legal en la sombra, en muchos casos.

Ni tampoco que para el LUM no exista el Plan Nacional de Pacificación elaborado por el Consejo por la Paz con la colaboración de todos los sectores de la sociedad peruana y de distinguidos intelectuales y profesionales y que fue  y sigue siendo un referente para la lucha antisubversiva, aún hoy.

Al fin y al cabo, los caviares ya intentaron una vez, mediante un proyecto de ley, disolver el Consejo por la Paz, infructuosamente.

A mucha honra.