Casi 10 millones de peruanos están en riesgo en caso de sismo

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Por informalidad en la construcción, señala Rudolf Giese

Director de Facultad de Arquitectura de UCAL señala que, si viviendas están en riesgo muy alto, deberían incluso ser demolidas o reconstruidas.

REYNA CÁRDENAS A.

Pequeños eventos sísmicos continúan produciéndose en nuestro país, y con cada uno de ellos aumenta el temor de la población en cuanto a la ocurrencia de un sismo de gran magnitud, sobre todo en el caso de la ciudad de Lima. Rudolf Giese, director de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), analizó –en diálogo con La Razón– los riesgos que corremos en cuanto a las edificaciones que nos albergan.

Arquitecto, sabemos que en cualquier momento puede ocurrir un sismo de gran magnitud en nuestro país. ¿Estamos preparados en lo que a edificaciones se refiere?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que aproximadamente el 46% del territorio nacional tiene un nivel de vulnerabilidad alto o muy alto; esto hace que el asentamiento sobre esta parte del Perú necesite unas características especiales. Pero tenemos que más o menos por el 36% de la población, que son aproximadamente 9 millones 700 mil personas, se encuentran ubicadas sobre estos terrenos. Las operaciones fundamentales son entonces prevenir, es decir que no sigan creciendo las ciudades sobre este tipo de territorios, y corregir los asentamientos que ya están ahí.

Corregir es lo más complicado…

Así es, porque tenemos una ausencia de ordenamiento y gestión del territorio, una falta de planificación, ausencia de políticas de largo plazo, debilidad institucional, incremento acelerado de la población, y además hay condiciones socioeconómicas desfavorables. Todo esto va generando que la población desborde la capacidad de las instituciones encargadas de la gestión del riesgo de desastres.

En el caso de Lima Metropolitana, ¿cuáles son los principales riesgos?

Tenemos más o menos un 80% de construcciones en Lima que se han hecho de manera informal, autoconstruida, y esto quiere decir que aproximadamente el 80% de sus habitantes de una u otra manera se encuentran frente a un riesgo inminente en caso de un desastre natural, fundamentalmente un sismo. Tienes zonas como Puente Piedra, La Molina, San Juan de Lurigancho, San  Juan de Miraflores, Villa El Salvador, que tienen suelos –no en el 100% del distrito, pero sí en porcentajes importantes– que no están preparados para resistir la construcción encima de ellos. O distritos como el Rímac o Surquillo, que se han edificado sobre lo que eran antiguos rellenos, entonces el nivel de consistencia del suelo es absolutamente bajo.

¿Qué acciones se deben tomar en esos casos?

Primero hay que hacer un inventario de la situación en la cual se encuentra la ciudad. Las zonas ya las tenemos definidas, hay un estudio de microzonificación sísmica para la ciudad de Lima hecho por el Cismid (Centro Peruano Japonés de Investigación Sísmica y Desastres); ahora el segundo paso es saber, dentro de esas zonas peligrosas, cuáles son las viviendas con un nivel de vulnerabilidad alto o muy alto. Más o menos consideramos que debe ser el 60%, pero hay que hacer ese levantamiento de información. Una vez que tengamos esa información, hay que trabajar con la población que ocupa estas viviendas.

¿Cómo es ese trabajo con la población?

Para las viviendas que están en un riesgo muy alto, sin un sistema estructural, hay un tema que es duro pero es real, que es la demolición o la reconstrucción a partir de un asesoramiento técnico. Si las viviendas están en un nivel de riesgo mediano, hay que entrar a un tema de refacción con un apoyo técnico, para aumentar el nivel de seguridad que va a tener durante un sismo. Entonces, las entidades técnicas tienen que ponerse al servicio de la población, y para esto es fundamental la voluntad política, porque se trata de garantizar la vida de cientos de miles de personas. Esto lo venimos diciendo hace mucho tiempo, pero claro, cuando pasa un evento sísmico miramos y nos preocupamos un poco, pero no es algo sostenido.

El presidente Vizcarra señaló una vez más la necesidad de adquirir un sistema de alerta temprana en caso de sismo, como el de México. ¿Qué le parece?

El sistema de alerta temprana es fundamental, muchas ciudades en el mundo lo tienen y Ciudad de México es una de ellas. Este te permite, de acuerdo a la distancia y a la intensidad del sismo, avisar con algunos segundos de anticipación mediante alarmas para que la gente pueda evacuar la edificación antes del sismo. Yo también escuché al presidente Vizcarra comentar al respecto, pero también escuché al presidente Kuczynski, también escuché al presidente Humala, y también escuché al presidente Toledo hablar sobre la inminente compra de este sistema de alerta temprana. Hay que pedirles a las autoridades que cumplan con las funciones para las cuales son elegidas, que velen por la seguridad de nosotros los ciudadanos y que se apoyen en las entidades técnicas, como las universidades y los colegios profesionales.

Ofrecieron apoyo técnico

“Nosotros (UCAL) hace más de 8 meses ofrecimos el apoyo técnico a los gobiernos municipales para poder hacer esta evaluación de riesgo de vulnerabilidad de edificaciones en la ciudad. Se comunicaron con nosotros en algún momento, pero después de un tiempo se olvidaron. También abrimos nuestro servicio de asesoría técnica a los ciudadanos, más o menos hemos atendido unas 400 personas que nos llamaron para hacer una evaluación técnica a su vivienda, pero esto es nada frente a la necesidad que tiene la ciudad”.