El respeto a la carrera diplomática

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Ricardo Sanchez Serra

Ricardo Sánchez Serra

Es saludable para la diplomacia peruana que el Gobierno haya dado por concluida las funciones de Susana de la Puente como embajadora del Perú en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y como representante permanente del Perú ante la Organización Marítima Internacional, con sede en la ciudad de Londres.

Debe quedar claro que no tenemos ninguna animadversión personal contra ella. Si bien es una destacada banquera y los presidentes de la República –en el caso de De la Puente amiga e impuesta por Pedro Pablo Kuczynski- tienen la potestad de nombrar hasta un 20 % de los embajadores, que no sean necesariamente diplomáticos de carrera, la decisión de seleccionarla en ese destino no fue la más conveniente.

Según fuentes dignas de crédito, del Palacio de Pizarro se tanteó que nos represente en Nueva York, en las Naciones Unidas. La Cancillería objetó serena, pero firmemente dicho planteamiento. Entonces buscaron otro destino: Londres.

Nuestra discrepancia era que reemplazaba a un embajador de carrera y exvicecanciller que tenía 38 años de servicio y que además solo tenía un año trabajando en Inglaterra: Claudio de la Puente Ribeyro.

Al conversar con fuentes amigas en Torre Tagle sobre la injusticia que se cometía, me respondieron que solo podían retrasar la decisión presidencial.

Susana de la Puente fue nombrada meses después (agosto del 2017) y recién presentó cartas credenciales en febrero de este año. Ante la ascensión del presidente Martín Vizcarra, renunció pero pidió quedarse hasta después de la visita del canciller británico. Hoy ya fue oportunamente retirada, pues se le avecina el interrogatorio por el caso Odebrecht.

¿Y qué pasó con el otro De la Puente (Claudio)? La Cancillería acertadamente lo trasladó como Representante Permanente del Perú ante las Organizaciones Internacionales con sede en Ginebra, y acaba de ser elegido por unanimidad presidente del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo para el periodo junio 2018 – junio de 2019. ¡Felicitaciones!

Antes de la polémica decisión de nombrar a la señora De la Puente en Londres, ocurrió otro desatino. El gobierno de PPK decidió nombrar a la diseñadora Maki Miró Quesada como embajadora en Argentina, reemplazando esta vez a un experimentado diplomático y ex vicecanciller, José Luis Pérez Sánchez-Cerro, con más de 45 años dedicados al servicio diplomático y a quien solo le faltaba un año para culminar su labor en Buenos Aires.

Debemos remarcar que tampoco nos guía alguna malquerencia contra banqueros, diseñadores o veterinarios a que nos representen internacionalmente. Es más la Academia Diplomática recibe a todo tipo de profesionales previo examen de admisión.

Sí exigimos que no se maltrate a ningún diplomático de carrera con afrentosos cambios, de los que he puesto un par de ejemplos. Basta con el desarraigo –entre otros-, una complicación que tienen que habituarse.

Por otra parte, saludamos la decisión presidencial de evaluar el desempeño de los embajadores políticos y ya no de traerlos en un saco. En ese grupo están distinguidos diplomáticos como Joselo y Álvaro de Soto, la prestigiosa historiadora McEvoy y el destacado expresidente del Congreso, Luis Iberico.