EL verdadero Lugar de la Memoria

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

IVÁN TORRES LA TORRE

El verdadero lugar de la memoria, en primer lugar, no debería ubicarse anexo a un acantilado que conduce al circuito de playas limeño y mucho menos, en un lugar que antes servía como depósito de residuos sólidos municipales. El verdadero lugar de la memoria debería estar quizás en Ayacucho, donde miles de campesinos peruanos fueron asesinados por un grupo de psicópatas asesinos que integraban sendero luminoso, durante los años 80 y 90.

Quizás podría ubicarse también, en algún lugar de la selva peruana donde un exrondero pueda explicar y decir “nunca más” a la masacre que provocó el narcoterrorismo y quien también podría narrar, como guía educativo, a toda nuestra juventud escolar y niñez, cómo las rondas campesinas pudieron vencer a Sendero Luminoso, sacrificando sus vidas y las vidas de sus familias en nombre de la patria y de nuestra historia.

Se me ocurre además que, el verdadero lugar de la memoria podría ubicarse en el terreno donde se encontraba, en el año 1997, la residencia del Embajador de Japón en Lima, en el distrito de San Isidro, donde se rinda homenaje a la gesta de nuestras gloriosísimas fuerzas armadas y de nuestra policía nacional, quienes con gloria y honor rescataron a los rehenes que, por espacio de cinco meses, permanecieron cautivos en manos de otro grupo criminal como fue el MRTA.

Y, que los guías u orientadores dentro de un verdadero museo de la memoria, sean miembros del Comité Cívico del distrito, escolares calificados, universitarios destacados, pero jamás entregar la narrativa histórica a gente con ideologías distorsionadas, que no les permiten ver la realidad de los hechos que acontecieron y asolaron a todos los peruanos durante la época de la lucha contra el terrorismo.

La memoria de un país se narra, en el caso peruano, a la luz de un ataque terrorista a la población civil, rural y urbana. No desde la perspectiva de una guerra civil, porque no lo fue. Debe narrarse desde la perspectiva de una defensa que ejercieron las fuerzas armadas y policía nacional a favor de todos los peruanos. Y por la magnitud del ataque terrorista, nuestras fuerzas del orden cometieron excesos, errores y delitos pues el brutal ataque terrorista era sin par. Por lo tanto, los delitos que cometieron las fuerzas del orden no deben opacar ni contaminar la memoria que está llena de éxito para el pueblo peruano y fracaso para las ideologías asesinas de sendero luminoso y el MRTA.

Hagamos votos para que alguna autoridad en el país logre colocar las cosas en su lugar para que la niñez y la juventud peruana no caigan en manos de estas ideologías cargadas de ruindad y estafa históricas. Hasta la próxima semana.