Desestabilización en el país

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Por John Colonio

Los ppkausas todavía no aceptan que su líder ya no está en el poder y lejos de sumarse a brindar gobernabilidad al Jefe de Estado, sin ningún rumor ni sonrojo, empiezan petardear al presidente de la República, Martín Vizcarra, y al premier César Villanueva.

La vicepresidenta de la República y congresista oficialista Mercedes Aráoz cuestionó la falta de coordinación que el primer ministro con la bancada de Peruanos por el Kambio, al señalar que Villanueva escucha más a Fuerza Popular y a modo de queja pidió al premier reconocer que la agrupación de PPK fue quien llevó la plancha presidencial y que hoy está representada por el mandatario Martín Vizcarra.

En el mismo libreto Carlos Bruce, Gilbert Violeta, Guido Lombardi y Juan Sheput, este último incluso señaló que a Villanueva “le queda el cargo muy grande”. Este carnaval de ataques revela que los ppkausas siguen con la sangre en el ojo. No olvidemos que el hoy premier fue uno de los promotores de la vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski.

No hay que olvidar que Mercedes Aráoz expresó su desacuerdo con la designación de César Villanueva como premier del gobierno de Martín Vizcarra, dado que él fue uno de los impulsores de la vacancia de PPK.

Lo que percibe la opinión pública es una evidente campaña de desestabilización del oficialismo contra Vizcarra y Villanueva, más allá de sus aciertos o sus desaciertos. Esa es la consigna.

Mientras se agudizan los enfrentamientos en el oficialismo, – porque quiéranlo o no, tanto Martín Vizcarra como Mercedes Aráoz fueron elegidos en una misma plancha presidencial- ,la izquierda y grupos radicales buscarán ganar a río revuelto.

Según la Defensoría del Pueblo, en el mes de mayo se han registrado 198 conflictos sociales, siendo está la cifra más alta registrada en lo que va del 2018.

Según el documento, elaborado a través del Sistema de Monitoreo de Conflictos Sociales de la Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y la Gobernabilidad, del total de casos, 146 están activos, mientras que 52 latentes.

La región Áncash concentró la mayor cantidad de casos (28), seguida de Puno (19) y de Cusco y Apurímac (ambos con 14).

Es decir, mientras oficialistas se meten zancadillas en el interior del país se cocinan conflictos sociales, que son el escenario que espera sectores radicales para desestabilizar el país.