Jaime Antezana Rivera : “Las FARC invaden la selva peruana”

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Especialista lamenta falta de presencia del Estado y advierte un grave riesgo para nuestro país

En una entrevista exclusiva para LA RAZÓN, el especialista en temas de terrorismo Jaime Antezana Rivera advierte sobre la creciente amenaza en el Putumayo por la presencia, cada vez más grande, de terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en esta parte del país, y el inminente riesgo para la nación.

-¿Qué tan cierta es la presencia de terroristas de las FARC, que se niegan a dejar las armas, en la selva peruana?

Bueno, ya desde setiembre del anteaño pasado yo veo en la selva a terroristas de las FARC que no han dejado las armas. Estos se han incrementado en número de personas en suelo peruano, específicamente en el Putumayo, una provincia ubicada al noreste, y estamos hablando, de la última vez que he salido a la zona, de unos 150 subversivos que había en ese lugar.

-¿A qué se dedican estas personas?

Su principal negocio de ellos es alentar los cultivos de coca, dar protección al tráfico ilícito de drogas; esas son sus principales actividades.

-Pero ellos tienen otras actividades en esta zona…

Tienen otras actividades, digamos, que también realizan en la zona, entre ellas la minería ilegal, dan protección a las dragas, y obviamente también al oro que se extrae de manera ilegal. Otra actividad menor que tienen es la protección al tráfico de madera; pero principalmente su actividad es el narcotráfico.

-¿Hay algún estimado del movimiento de droga en la zona vinculada a estos terroristas?

No, porque el Estado peruano no reconoce el crecimiento exponencial que está teniendo en estos momentos la coca; pero es obvio que el Putumayo está viviendo su tercer momento de gran crecimiento de los cultivos de coca y de la pasta y cocaína. Ahora ya se hace cocaína, pues cuando estaba las FARC, lo que ellos hacían era sembrar la droga en el lado del Putumayo, pasaban la coca al lado colombiano, y ellos lo procesaban y refinaban. También había firmas peruanas que procesaban pasta; todo eso era en los 90. El asunto está en que ahora, en el lado peruano ya se hace todo el ciclo productivo de la cocaína: cultivo y cocaína.

-Usted que conoce la realidad de la zona, ¿podríamos hablar de decenas o cientos de elementos de las FARC que se mueven ahí?

Al estimado que habíamos llegado es de unos 150 en el Alto Putumayo, en el distrito de Teniente Manuel Clavero [provincia del Putumayo]. Estas milicias no solo estarían dando protección a las pozas de maceración, sino alentando la proliferación de los sembríos de coca en la zona.

-Con lo que ha pasado hace poco en Ecuador, ¿significa un riesgo latente que integrantes de este grupo subversivo colombiano estén en nuestro territorio?

Pero por supuesto, sin duda alguna. Es un riesgo potencial porque tienen experiencia en guerra y sus armas no las han entregado, armas largas. Si lo dejamos esto sin resolver, lo que vamos a tener es que cuando el Estado quiera controlar la droga, la minería ilegal y el tráfico ilícito de madera, vas a tener ahí una estructura de hombres armados que van a enfrentarse a las fuerzas de seguridad; y no van a enfrentarse sino los van a emboscar, porque son expertos en combate en la selva. Las FARC normalmente emboscaba a las Fuerzas Armadas Colombianas y a la Policía Colombiana, entonces esa misma práctica es la que van a ejecutar acá.

-¿Cree usted que la captura de un joven disidente de las FARC hace unos días en el Putumayo es una señal de avance?

La captura de una persona no va a resolver el problema, ni siquiera se trata de desalojar a estos subversivos, de lo que se trata es de enfrentar al narcotráfico. Para el Estado el tema de la coca en el Putumayo no existe, si se han enterado es seguramente por los textos que he escrito y por todas las cosas que se han difundido, como cuando hirieron a [Julio] Garcés Cárdenas –quien estuvo dos años a las FARC–, que terminó siendo traído a Iquitos, o ahora cuando se habló de este joven detenido; pero de ahí lamentablemente el Estado peruano no actúa.