La peruanidad y el fútbol

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Por: Martín Belaunde Moreyra

En las palabras iniciales de su libro Peruanidad, cuya primera edición data de 1942, Víctor Andrés Belaunde dijo lo siguiente: “Definimos la peruanidad como el conjunto de elementos o caracteres que hacen del Perú una Nación, una Patria y un Estado”. No creo que cuando se escribió este mensaje inicial hace 76 años, su autor estuviera pensando en el fútbol. A pesar que en esa época el fútbol ya era una gran afición popular testimoniada por las Olimpíadas de Berlín de 1936, de las que el Perú se retiró cuando consideró que estaba siendo discriminado y los jugadores de nuestra selección fueron recibidos como héroes nacionales. Tampoco creo que su autor tuviera en cuenta el campeonato sudamericano de fútbol de 1939 realizado en Lima donde salimos campeones. Víctor Andrés Belaunde era un hombre de grandes virtudes y extraordinaria sensibilidad patriótica, pero la afición por el deporte futbolístico no era una de ellas.

Sin embargo, hoy cuando vemos a nuestras compatriotas en Rusia haciendo multitudinarios desfiles con el pabellón bicolor y cantar las estrofas del Himno Nacional, así como alentar a nuestra selección en Ekaterimburgo como si fuera el equipo local, presenciamos un maravilloso despliegue de peruanidad en las ciudades rusas. Y esa exhibición de fervor patriótico en el extranjero sin herir a nadie debe haber impresionado a mucha gente, para muestra un botón, al actor español Antonio Banderas, consagrado en Hollywood, quien lo comenta en los términos muy elogiosos. Porque no se trata de una manifestación agresiva que destroza a todo lo que encuentra al frente, como ocurría antes con los famosos “hooligans” ingleses, notorios por su capacidad destructiva. En nuestro caso podemos decir con legítima satisfacción, que hasta ahora los 50,000 y pico de peruanos que han ido a Rusia para presenciar el mundial de fútbol y también alentar a nuestro equipo, se han comportado con gran espíritu cívico, con muy pocas escenas que lamentar.

Todo esto sin duda, trasciende y supera las dos apretadas derrotas que sufrimos frente a Dinamarca y Francia por 1 a 0. Esos resultados nos podrán deprimir y quizás frustrar al no haber pasado a los octavos de final como la afición nacional esperaba. Algunos podrán considerar un flaco consuelo que nuestra selección jugara bien así fuera con poca efectividad futbolística. Pero lo cierto es que nuestro papel en ambos partidos fue bastante más que decoroso. Y eso nos permite mirar con cauto optimismo nuestro próximo partido con Australia, en el cual sea cual fuere el resultado la actitud de nuestra afición continúa invariable en su apoyo y fervor.

Nuestra patria se ha unido en torno al fútbol. Ha sido una unión fraternal alrededor de los símbolos nacionales encarnados en los jugadores de la selección, que desde un punto de vista deportivo representan lo mejor del Perú. Frente a ello pasando a otros ámbitos de la vida del país, ¿acaso no podemos unirnos superando nuestras divergencias para lograr el progreso y el desarrollo del Perú? La respuesta cae de madura, debemos vencer nuestras dificultades y salir adelante con una actitud positiva y optimista sustentada en la voluntad de hacer patria.