6000 muertos

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Fernando Calle Hayen

El próximo sábado 7 de julio del presente suman 86 años del Revolución aprista de Trujillo, 86 años que un grupo de campesinos -peones- cañeros de la Hacienda de Laredo y estudiantes escolares del colegio nacional San Juan, tomaron el cuartel “Ricardo O’Donovan” y luego la prefectura así como la ciudad y provincias como distritos cercanos, la jefatura de la prefectura fue asumida por Agustín Haya de la Torre, hermano de Víctor Raúl. 86 años de la muerte de Manuel “Búfalo” Barreto y de millares de gentes que se levantaron en batalla en aras dela libertad y la justicia social.

La represión ordenada por Luis M. Sánchez Cerro fue criminal y totalmente desproporcionada, ordeno el ataque a la hermosa tierra de la eterna primavera por aire tierra y mar, fue sangrienta como si se estuviera invadiendo a un enemigo extranjero -cosa que nunca se hizo- más de 6,000 muertos entre fusilamientos, asesinatos por cortes marciales sin respeto alguno al mínimo de las garantías de un proceso, en verdad sin proceso alguno.

Se venía generando un indignación e ira en el pueblo por el abuso, prepotencia y explotación por parte de la “Oligarquía terrateniente” de la época y por una corrupción e impunidad  ya existente en desmedro de los intereses nacionales -continúa hoy con más fuerza- A inicios del siglo pasado las ideas anarquistas como un fortalecido sindicalismo revolucionario como artesanos y obreros fueron generando  y fortaleciendo en medio del dolor, sufrimiento, abusos y muerte el frente de trabajadores manuales e intelectuales, expresión ideológica del naciente aprismo entregado intelectual y revolucionariamente a la lucha por la justicia social hacia una revolución con pan y libertad como señalara su joven líder Víctor Raúl Haya de la Torre.

Hace unos días en el Cusco, recordando con los estudiantes y campesinos el grito de Córdoba estudiantil; así como las universidades populares a lo largo de nuestra Indoamérica morena y mestiza y en el caso de nuestro país con las Universidades Manuel Gonzales Prada lideradas por Víctor Raúl Haya de la Torre, sumadas a las jornadas del 1923 como a la revolución en recuerdo, no podemos dejar de señalar que esta se fortaleció  por la conducta intachable y ejemplar honestidad  de los nacientes líderes apristas, millares de muertos, muchos sin tener que ver nada con estos asuntos, a veces señalados solamente como cercanos a los apristas, sufriendo una represión que no tenía defensores ni ONG de los Der3chos Humanos.

No olvidemos que después del Tratado de Versalles finalizada la primera Guerra Mundial, se creó en París la Liga de  Naciones, antesala de la hoy Organización de la Naciones Unidad, pero nadie ni la historia en nuestro país ha retratado ni reclamado por los dolientes peruanos que sufrieron la masacre de esta como otras dictaduras; por eso que los apristas de hoy deben entender que primero tienen que revolucionar ellos mismo y que el mejor homenajes a los mártires del aprismo, es ser conscientes de su doctrina y llevar esa valentía que venció al miedo al interior del partido y desterrar la maldad, los vicios , la infraternidad y la corrupción de este extraordinario movimiento político histórico y continental

Hoy después de cien años del grito estudiantil de Córdoba y de 86 años de la revolución de Trujillo, debe venir el grito del Perú, de los campesinos, estudiantes, obreros etc. Todos juntos por la emancipación de nuestro Perú. No a la Impunidad.