LA CORRUPCIÓN, LA EPIDEMIA DE AMÉRICA LATINA

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Alter B. Himelfarb W.
Alter B. Himelfarb W.

Alter B. Himelfarb W. – Miembro A.I.E.L.C.

Desde que el ser humano, tuvo “uso de razón”, la corrupción ha estado presente en diferentes formas, presentaciones, empaques y medidas.  Ya desde el bíblico relato de Adán y Eva, cuando Dios le dice a Adán:” De todo árbol del jardín podrás comer, más del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás”, se atravesó la astuta y sobornadora serpiente, se “comió a cuento” a Eva y ésta a Adán.  Desde entonces estamos padeciendo esta epidemia, este flagelo.

Cuando reventó en el campo de las noticias, el pandemonio de la “serpenteante” actividad de corruptela esparcida por toda América Latina, de la empresa brasileña Odebrecht, -además que cada uno de nuestros países latino-bananeros posee sus propias y distintas clases o mecanismos autóctonos de corrupción- y se destapó también, que no solo el empleado del modesto municipio, o de la modesta gobernación del Departamento o Estado, o Funcionarios de Ministerios y Cuerpos Colegiados (Honorable$ Concejale$, Diputado$, Congre$i$tas, $enadore$, $i$tema Judicial, sino que también ilustre$ Pre$idente$ o exPre$idente$, aparecían en el listado de la “piñata” o “arrebatiña” de Odebrecht, se pensó ilusamente, que ahora sí, había que poner orden en (cada) casa, en cada país.

La famosa “Cumbre de las Américas”, cuyo leitmotiv, era sentar las bases, para una lucha sin cuartel contra la peste de la corrupción, quedó en “veremos”.  Y de éste momento en adelante, pareciera que el malestar ciudadano, los comentarios en la media, le ha dado más fuerzas a este flagelo, por cuanto, nuevos miembros de esos Cuerpos Colegiados,  con displicente impunidad, siguen avanzando cual serpiente voraz, con sus “mordidas”, devorando las Arcas de cada Estado, acabando así, con los ancianos anhelos de generaciones, que nunca han buscado la solución de sus necesidades, a partir de la expropiación o confiscación, sino a partir de la “Redistribución del Ingreso”.  Esto es, utilizar para el bien común, los ingresos de cada país, sobra decirlo, en Educación, Salud, Vivienda, Vías y Servicios Comunales, como parques, campos y escenarios deportivos, etc…

Esta es la hora, en que cada uno de nuestros países latinoamericanos, debía haber planteado ya, penas máximas para estos miserables ladrones de los sueños y anhelos de la población. Y además, entrar a juzgar con la mayor celeridad y severidad sin titubeos ni requiebros a aquellos a quienes se les ha comprobado ser beneficiarios de sobornos y de cohecho.

Pero no, tal pareciera que nuestros gobernantes, -en todas las latitudes-, cohonestaran con el asunto.

Cuando vimos en 1959, que los cubanos trataron de solucionar su problema, con la revolución, la Comunidad Latinoamericana no tomó escarmiento. Posteriormente aparecieron otras dictaduras latinoamericanas que eliminaron atrozmente a gran parte de nuestra juventud.  Tampoco hubo escarmiento.  Y hoy en día, el resultado vuelve a la palestra, con dictaduras que a pesar de lo *maduro* se encuentran podridas y aun así, siguen siendo motivo de inspiración, para excandidatos *petrificados*.

¿Hasta dónde -como países latinoamericanos-, hemos tenido que hincarnos y doblar nuestras cabezas y continuar negociando con Odebrecht, para salvar, -como dicen- “del ahogado el sombrero”?

Una vez más, no vayamos a llorar por lo que no hemos querido resolver de una manera racional.