LA CORRUPCIÓN, LA EPIDEMIA DE AMÉRICA LATINA (II)

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Alter B. Himelfarb W.
Alter B. Himelfarb W.

Por: Alter Ben Sion Himelfarb

Hay tanto para decir sobre el asunto en cuestión, que podríamos pasarnos “horas enteras” hablando sobre el tema, por lo que trataremos de hacer un análisis lo más racional posible.

El problema de la corrupción en América Latina, hemos dicho, no es nuevo. Pero vamos a buscar un punto de partida.

Está visto, que la corrupción se realiza en el área Gubernamental: Concejales, Diputados, Senadores, Representantes, Ministerios, Alcaldías, Gobernaciones,  Presidentes y en el hoy en día, en el maculado poder Judicial.

Los controles del Estado, se han dejado de aplicar.  NO PUEDE HABER CORRUPCIÓN AISLADA. En un proceso de corrupción, entra a jugar un “equipo” bien capacitado para tal despropósito. No es una acción individual, sino una acción colectiva.

Por otra parte, el proceso requiere y conlleva éstos tácitos razonamientos, a manera de ejemplo:

“”Yo soy el Senador o el Ministro o el Presidente *tal por cual*.  Necesito mantener a *mi* pueblo, en el estado de postración en que se encuentra, de ignorancia y anhelos frustrados, para que siga votando por mí. De manera, que yo pueda seguir saqueando las arcas de *mi* país.  Necesito que mi verborrea –de canastas de cerveza, aguardiente y sancochos en la época pre-electoral-, los cautive, para que voten por mí.  Y habiendo sido ya nombrado, obviamente, devuelvo ese favor de *mi* pueblo, a *mi* pueblo, nombrando a quienes me van a coadyuvar, a quienes van a ser mis incondicionales cómplices. Sólo, no podría saquear las arcas de *mi* país.

Esos a quienes conseguí trabajo, a través de mis “palancas”, dentro de un mundo de desempleo, se sentirán agradecidos conmigo y seguirán votando democráticamente por mí. Necesitamos gente capaz de firmar, revisar y dar el visto bueno a las grandes componendas de los chanchullos””.

Mientras el pueblo siga padeciendo por falta de educación, por falta de atención médica, por falta de una vivienda digna y por falta de un cúmulo de servicios sociales, esa población siempre permanecerá irreflexiva, fija y dispuesta como un molinete, al paso del viento de aquellos corruptos gobernantes. Nunca vislumbrará, -lamentablemente-, más allá de sus narices

Ese es el pueblo que jamás descubrirá las inmundicias de un Poder Judicial.  El mismo Poder Judicial, que él ayudó a nombrar, es el mismo, que va a Legislarle en INJUSTICIA.

El Salmo 82, nos dice que: “1.Dios se asienta en el Tribunal de los Jueces: juzga en medio de los Jueces.2. ¿Hasta cuándo juzgarán injustamente y favorecerán a los malvados, Sela? 3. Hagan justicia con el necesitado y el huérfano.  Defiendan la causa del pobre y el afligido. 4. Salven al desvalido y al menesteroso de la mano de los malvados. 5. Más ellos no saben ni quieren entender; andan en las tinieblas; por ello se sacuden todos los cimientos de la tierra.”

Esos mismos Gobernantes y Legisladores, son los que permiten que empresas que DE NINGUNA MANERA, económica y financieramente, podrían llegar a la quiebra, entren en ese proceso, sino es por causa de la corrupción: Empresas de Servicios Públicos, que a la hora de la verdad, son “monopolios” como Acueductos  y Energía, entran en disolución para caer en manos del Sector Privado. O como Bancos que están destinados a prestar un Servicio Social como el caso de Bancos de Fomento al Agro, a la Vivienda, o a los Pequeños Industriales, fracasan en manos de funcionarios corruptos hasta la médula. Dando préstamos, sin el debido respaldo de la deuda, lo cual convierte los créditos en deudas impagables.  Pero eso sí, la “tajada” la sacaron.

Mientras, el Estado debe trabajar con una visión económica y eficiente, que debe ser rentable para continuar prestándole el servicio a la población, mediante un ánimo de lucro razonable, el empresario privado o el inversor, se apodera de ese tipo de “monopolio”, con un ánimo de lucro mayor, que –obviamente- lo beneficia sólo a él. Y en esto, no hay discusión: Una empresa privada debe lucrar.

Igualmente ocurre con los recursos naturales, que le pertenecen al país, al Estado o mejor dicho, a TODOS los estamentos de la población.  No es correcto, que, a manera de ejemplo, una empresa nacional de petróleos, de cualquier país, quiebre o deba venderse porque sus mandos principales la saquearon.

¿Dónde quedaron los CONTROLES DEL ESTADO, durante el tiempo del $aqueo y los pé$imo$ manejo$?