Partió a la eternidad Néstor Scamarone

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Hizo estudios en La Sorbona y vivió como un parisino más la revolución de Mayo de Paris en 1968

VÍCTOR ALVARADO

Partió a la eternidad el pasado martes 17 de los corrientes, el abogado, notario público  y periodista, Néstor Adolfo Scamarone Muñoz, quién nos honró como columnista de “La Razón”, desde la aparición de este matutino en el 2001, lapso en el que pudimos conocer y apreciar su valía profesional, política  y humanista, a través de sus leídas crónicas periodísticas, y de las agradables tertulias, en las que nada le fue ajeno y abordó siempre, con buenas dosis de humor, una variedad de temas en los que tuvo un decidido compromiso existencial.

Se formó en la Universidad Católica- PUC, de la que egresó a los 22 años con sólidas convicciones sociales y políticas que lo llevaron, gracias al apoyo académico institucional a obtener en 1968 una beca de post grado en Francia, en la prestigiosa Universidad La Sorbona.

Arribó en plena efervescencia revolucionaria de mayo de 1968, en la que se enroló y estuvo en las calles, como un parisino más, reclamando cambios sociales, políticos y económicas para Francia.

En memoria de esos días, Néstor escribió: “Una huelga general de estudiantes, secundada por otra huelga de quince millones de trabajadores (más de dos tercios de los trabajadores franceses), llegaron a tal punto que París y muchas grandes ciudades quedaron desabastecidas de alimentos y transporte, y algunas noches se apagaban las luces por sectores, no había agua, ni telefonía, no entraban ni salían aviones, ni que decir conseguir combustibles, el caos total”.

Mayo de 1968

Como él lo ha narrado en otras crónicas, la gesta revolucionaria de mayo de 1968 hizo tambalear al gobierno del presidente Charles de Gaulle, quién convencido de que estaba frente a un movimiento de extensión nacional invencible, porque estaba iluminado de justas demandas, renunció a emplear la violencia para frustrarlo y cedió en toda la línea, a sus principales demandas, en particular a la principal de ellas: la disolución del Congreso Nacional.

A los estudiantes, liderados por el alemán Daniel Cohn- Bendit, al que Néstor Scamarone, veía con admiración por su impactante fuerza oratoria y “su roja y alborotada cabellera”, les hizo realidad una serie de demandas, entre ellas el derecho de entrar a las viviendas de las alumnas, en las residencia estudiantiles, las que vistas desde ahora parecerían risibles, pero en esos años de duro conservadurismo, era una conquista memorable.

El rebelde Scamarone se comprometió a fondo con la cultura francesa, se casó aquí con la joven peruana Olga María Vasi, su compañera de toda la vida, con la que regresó al Perú e hizo filas en el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, bajo la conducción del general Juan Velasco Alvarado, donde se desempeñó como gerente legal de la naciente empresa estatal Petroperú, hasta el derrocamiento del presidente y el fraccionamiento de la empresa estatal.

El petróleo

Su paso por Petroperú tuvo honda repercusión en su vida profesional porque se convirtió en un experto en temas petroleros con amplísimas relaciones en el mundo de los hidrocarburos, contándose entre sus amigos, nada menos que el argelino Chakib  Khebil, ex presidente de la Organización de Países Productores de Petróleo- OPEP y cabeza de la empresa estatal petrolera de Argelia, con el que dialogaba regularmente por vía telefónica

Luego de dejar la empresa estatal abrió su bufete particular, hizo filas en el periodismo y más adelante se hizo notario público de Lima, funciones que desempeñó ininterrumpidamente con la asistencia de su hijo Aldo, también abogado, sin renunciar a su pasión por el tema de hidrocarburos, en el que era un reputado especialista.

En una de sus últimas columnas, a raíz de la señales de una nueva escalada de aumento del precio del barril del petróleo, (en enero estaba a US$ 60 y ahora a US$ 66 el barril), comentó: “Estamos entrando a una tormenta impredecible. Las reservas mundiales si no son para 40 años, son para no más de 100 años. Los precios seguirán subiendo”.

En otra columna adelantó: “Puedo asegurar que en 10 a 15 años tendremos un crudo de US$ 150/200 el barril de petróleo y el planeta habrá cambiado en un 70% su matriz energética. El Perú no sabe que es y para qué sirve el petróleo, pregúntele a PPK”.

El crítico Scamarone, en las últimas décadas asumió y defendió la importancia del capital privado en la exploración y explotación petrolera, pero rechazaba las posiciones ultra entreguistas de políticos como PPK.

La Madre Enma

Era profundamente católica creyente, siempre dispuesto acompañar  las acciones de evangelización del cardenal Juan Luis Cipriani, de quién además era su amigo. Admiraba a la beata María Teresa de Calcuta y sin ir muy lejos, admiraba aquí en el Perú, a la abnegada labor de la Madre Enma, nombre religioso de Ana María Coughi Losi, monja de la Congregación “Hijas de la Sabiduría Montfortiana”.

En otra de sus columnas resaltó su labor de directora de la ONG “Proyecto Hombre, Italia, España y América Latina”, en la que se dedica a la rehabilitación de alcohólicos y drogadictos desde hace 25 años. Escribió sobre ella: “Verla solidarizarse con los problemas del hombre y del mundo, acoger sus sufrimientos, se me hace un nudo en la garganta”.

El niño Scamarone

Scamarone era un lector infatigable de libros y revistas, siempre al día de las corrientes literarias y artísticas. Admiraba a César Vallejo, Mario Vargas Llosa y Pablo Neruda. De este último trascribió un escrito, en el que se retrataba: “El niño que no juega no es niño y el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche