Por una reforma total

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Carlos Bruce Montes de Oca
Carlos Bruce Montes de Oca

Carlos Bruce

Si antes de la difusión de los audios de la vergüenza que revelaron la podredumbre en el CNM, Poder Judicial y Fiscalía la aprobación de los poderes del Estado era deplorable, hoy la situación es insostenible y nos obliga a todos a emprender las reformas que hagan falta para recuperar la credibilidad de la población en las instituciones del Estado.

En efecto, en la reciente encuesta sobre el nivel de aprobación de las instituciones, la Fiscalía cae de 18% a 12%, el Poder Judicial cae también de 17% a 8%, al igual que el Congreso que desciende a 8%. Esto nos revela una realidad tan lamentable como perniciosa para el país por el riesgo que corre no solo la institucionalidad, sino también la gobernabilidad.

Si bien el presidente Vizcarra y su gobierno han obtenido una baja relativa en su aprobación, su reacción ante estos hechos ha sido positiva y lo ha posicionado como la persona indicada para liderar el proceso de reformas que urgen realizar. Hoy existe la posibilidad de tomar en serio una agenda de cambio radical de las instituciones que nos devuelva la confianza en nuestras instituciones.

Para un Estado de Derecho resulta lapidaria la pérdida de confianza y credibilidad en sus instituciones por parte de la población, tal como se está comprobando en estos tiempos. Por ello, la tarea por emprender nos ha de comprometer a todos hacia un objetivo común, anteponiendo los intereses nacionales por sobre todas las cosas.

Hay que actuar a tiempo antes que la situación se desborde hacia una crisis institucional que acarrearía graves consecuencias para el país. Si bien la situación actual amerita reformar todas las instituciones, lo urgente es abordar la crisis terminal del CNM -que ha sido declarado en emergencia- por tratarse del sistema de selección y nombramiento de jueces y fiscales.

La podredumbre revelada en las altas esferas de la judicatura es sólo la punta del iceberg de todo un sistema corroído por la corrupción y el crimen organizado, configurándose un grave problema nacional que nos corresponde a todos los peruanos enfrentarlo con energía y firmeza. Tenemos un gran desafío como sociedad para el fortalecimiento de nuestro sistema democrático

Confiamos en que el presidente, consciente de la gravedad del problema que resolver, cuente con todo el respaldo de la población para liderar este proceso de cambio que ha de ser trascendental para devolverle la dignidad a nuestra institucionalidad de justicia.