Más allá del referéndum

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Por Francisco Diez-Canseco Távara

El Presidente Vizcarra ha recurrido a la única fuente legítima de poder que puede efectivamente respaldarlo al señalar que convocará a un referéndum para aprobar las reformas judicial y política.

Carente de bancada parlamentaria, atenazado por quienes desde esa entelequia llamada PPK juegan al compás de sus propias ambiciones y dependiente de la buena voluntad y el cálculo político de la otra K, Vizcarra ha hecho una clara jugada de ajedrez con el anuncio de la convocatoria a un referéndum respecto de esos dos temas centrales que dejan descuadrado al Congreso -primer poder del Estado- y en situación difícil a quienes, dentro de él, mantienen aspiraciones reeleccionistas.

No concuerdo, en términos generales, con dos puntos de su agenda judicial y política: en el primer caso, está claro que la prioridad absoluta es limpiar de corruptos el sistema judicial ya que no puede encargarse la moralización del mismo a la misma mayoría de sinvergüenzas que han convertido la justicia peruana en un mercado persa. Y las medidas anunciadas por Vizcarra caen en esa trampa que debe ser superada con la creación del Consejo Nacional de Moral Pública propuesto por Perú Nación, cuyo proyecto de ley permanece congelado en el Congreso de la República.

En el segundo caso, la eliminación de la reelección en el Congreso traerá más de lo mismo: lo que se requiere es crear una revocatoria expeditiva para que los otorongos sepan que pueden ser enviados a sus casas en cualquier momento, como pasa con los alcaldes. Por lo demás, ya sabemos que la ciudadanía en general reclama partidos nuevos y personas impolutas en el manejo de la cosa pública.

En el Mensaje Presidencial se omitió una importante mención expresa a la educación en valores que es indispensable para que, más allá de las medidas preventivas y coercitivas, se forme una conciencia moral especialmente entre los jóvenes y se elimine la vocación de ”Pepe el Vivo” que tanto daño le hace a nuestro país.

Finalmente, después de 5 Jefes del Estado acusados de corrupción en los últimos 33 años, espero que el presidente Vizcarra dé vuelta a la página de esa Era de la Corrupción.