¿Donald Trump, una caja de Pandora? (VII)

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Alter B. Himelfarb W.
Alter B. Himelfarb W.

Alter B. Himelfarb W. – Miembro A.I.E.LC.

Continúa el Presidente Trump, dándonos sorpresas.  Una tras otra, llegan las noticias de sus pragmáticas decisiones, corroborando su estilo de gobierno y aún más reafirmándolo.

A grosso modo, una de las primeras sorpresas, fue la de retirarse del Pacto Nuclear, que en unión de China, Rusia, Inglaterra, Francia y Alemania (el G5 +1), Obama había firmado con Irán, en Julio del 2015.

¿Por qué se retira?  Por la agresividad que Irán ha manifestado con los Estados Unidos, por una parte.  Por otra, por su apoyo y financiación del terrorismo (Caso Hezbollah y Hamás); por el apoyo a Siria y a los rebeldes del Yemen  y por continuar con un programa bélico de misiles balísticos continentales, que por lo blandengue de Obama y la majadería de los otros países firmantes, no lo amarraron a ese Pacto Nuclear, sino que probablemente por la perspectiva y afán de reiniciar ventas hacia Irán, lo dejaron como pieza suelta, pensando  en la buena fe (?) del Ayatolá.

Pues bien, dentro de la estrategia, Trump, que no se anda con rodeos, mencionó varias veces lo de revisar el Pacto Nuclear, a ver si la conducta del Gobierno Iraní, volvía al camino de la convivencia pacífica.  Pero el Gobierno Iraní, nada que daba vuelta su timón.

Vino entonces el primer golpe: Estados Unidos se retiró del Pacto, el pasado 8 de Mayo.  De esa manera, los Estados Unidos, quedaron de “manos libres”, para el siguiente golpe: las “sanciones”.

Pasados los primeros 90 días, apenas el 8 de Agosto, aparecieron las primeras: Estas sanciones tienen el alcance, de que Estados Unidos no hará ningún tipo de negociaciones con aquellos países que de alguna manera,  comercien con Irán.  Es decir, país que negocie con Irán, no puede negociar con los Estados Unidos.  Y si lo hace,  se expone a recibir también sanciones por parte de los Estados Unidos

Queda prohibido comerciar con oro, aluminio, acero y con la industria automotriz proveniente de Irán.

De igual manera, compañías de otros países que negocian con los Estados Unidos, quedarían inhabilitadas para continuar negociando con Irán. Es el caso de empresas como Airbus, Automóviles Peugeot, o Siemens, -entre otras- que ya habían reiniciado negociaciones con Irán después de la firma del Tratado (2015) y nuevamente deben suspender sus operaciones allí.

Hasta el pistacho quedó prohibido en los Estados Unidos, si proviene de Irán, al igual que una serie de alimentos y hasta las famosas alfombras persas.

Lamentablemente, la Unión Europea se resiente: sus empresas no traerán utilidades de sus operaciones en Irán y el petróleo iraní no podrá entrar a esos países. Aunque hay aún 2 países, como China y Rusia, que de seguir comerciando con Irán, podrían perder negociaciones vigentes e  importantes con los Estados Unidos.

Al decir de Estados Unidos, “los individuos o entidades que no cancelen sus actividades con Irán corren el riesgo de sufrir graves consecuencias”.

A la vista, el interés de Estados Unidos, es forzar a Irán a negociar un nuevo Pacto, -como dice Trump-, más *amplio*, que incluya No apoyar el terrorismo, no industria militar de misiles balísticos y no a la industria nuclear de carácter bélico.

En 180 días, -a partir del 8 de Mayo mencionado-, comenzando Noviembre, entra la segunda ronda de sanciones: Ningún país que quiera continuar negociando con los Estados Unidos, podrá hacer operaciones financieras con Irán, ni comprarle petróleo a Irán, una de sus principales fuentes de ingresos. Los Estados Unidos quieren –además-  impedir que Irán negocie con dólares americanos.

Ojalá, para tranquilidad mundial, Trump logre sus propósitos: que Irán acepte negociar un nuevo Acuerdo Nuclear y que, -lo más complicado-, usando un término del Departamento de Estado, cambie su “comportamiento”.