Los senadores y “El carreta” Jorge Pérez

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

IVÁN TORRES LA TORRE

A propósito de la intención del bicameralismo en el Perú planteada desde el ejecutivo, lo que personalmente, en una anterior columna, lo he calificado como un descriterio, en la medida que nuestro sistema democrático no está preparado para una cámara de senadores, por la falta de institucionalidad del propio parlamento, por la ausencia de valores políticos que sean dignos representantes de un senado nacional y por otros factores más ya descritas con anterioridad.

No me queda más remedio para agotar este tema, que evocar la memoria del gran exponente de la polca limeña, me refiero al gran “Carreta” Jorge Pérez, quien de la mano de la pluma de su autora Serafina Quinteros, nos dejó su famosa interpretación “Parlamanías”, una polca muy bailable, pero sobre todo con estrofas futuristas, que describen la realidad de la clase política y del pensamiento de muchos que buscan y ambicionan ser senadores o diputados.

Recordemos algunas de las principales y futuristas estrofas de esta gran canción “Parlamanías”: “Vamos al Congreso a hacer firuletes, una vida nueva vamos a empezar. Vamos a rajarnos hasta los juanetes, no defraudaremos la fe popular”; “tenemos mil planes de todo tamaño, de todo calibre, de toda extensión. Gracias al rey mago, en estos cinco años vuelta de campana dará la nación”; “haremos casas de ochenta pisos, torres San Borja más de cien mil. Vendrán expertos en logogrifos y en el cultivo del perejil”; “serán vitalicios todos los empleos, con sueldo, propina, bonificación y se harán escuelas para analfabetos que hayan terminado segunda instrucción”; “las carreteras correrán solas, buques y aviones en pelotón y las corvinas, sobre las olas, nadarán fritas con su limón”.

Definitivamente la gran Serafina Quinteros, reconocida mujer peruana, tuvo la prosa perfecta para describir lo que ella veía, ya en aquellos años en el congreso intitulando su creación como “Parlamanías”, una sátira, burla elegante, artística, de una mujer de primera línea cultural, moral, que dejó un legado literario perdurable por siempre en el país y en Latinoamérica.

Estas estrofas cobraron vida en la voz del gran “Carreta” Jorge Pérez, consolidándose de esta manera letra y música perfectas, que deberían ser el himno del rechazo nacional a la mediocridad enquistada en el parlamento, sin dejar de reconocer que existen congresistas valiosos, pero que son una minoría.

La sátira de la gran Serafina Quinteros se inspiró en los grandes ridículos del senado y de la cámara de diputados allá por la década de los ochentas. ¡Imagínense! A pesar de que había unos grandes políticos en aquella época, la decepción que sentía la gran compositora y poetisa ya era manifiesta.

Se pueden imaginar ¿Cómo sería en los tiempos de hoy un senado, sus discusiones, sus lobbies, sus negocios? Pero sobre todo ¿se imaginan quienes llegarían a ser senadores? ¿Quizás llegarían algunos firuletes? Hasta la próxima semana.