Tribunal de honor

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Por Francisco Diez-Canseco Távara 

El Tribunal de Honor creado por el Jurado Nacional de Elecciones no puede ni debe estar integrado por personas que tienen o hayan tenido militancia política o cuyas actividades públicas denotan determinadas proclividades que pueden resultar conflictivas con los partidos que han suscrito el Pacto Ético Electoral, más aún si ya uno de ellos ha puesto una seria atingencia sobre la materia.

Esto es lo que ha ocurrido en el caso de Enrique Bernales Ballesteros, prominente miembro de la izquierda caviar peruana cuya presencia en dicho Tribunal ha sido recusada, en forma documentada y precisa por Perú Nación, el partido que tengo el honor de presidir.

Bernales tiene un currículum de larga data vinculado a la izquierda marxista peruana lo cual no impide que actúe dentro de una democracia -a diferencia de lo que ocurre en los países comunistas donde hay un partido único –  pero si lo invalida para desempeñar el papel de juez imparcial en un tribunal político que resolverá temas que incluyen  los de partidos políticos con los que guarda evidente simpatía o profesa claras discrepancias.

El Pleno del JNE debe retirar del citado tribunal a Bernales si es que realmente quiere resguardar su total transparencia considerando, además, que la citada persona, quien se precia de ser “constitucionalista”, avaló las  resoluciones supremas inconstitucionales mediante las que su socio Diego García Sayán  condonó penas carcelarias a varias senderistas cuando ejerció el cargo de Ministro de Justicia durante el gobierno de Paniagua.

Bernales  también suscribió un proyecto de ley para derogar la ley de creación del Consejo por la Paz, en su calidad de integrante de la llamada Comisión de la Verdad y Reconciliación, en el contexto de una propuesta para crear nada menos que un Consejo Nacional de Reconciliación.

Todo porque el Consejo por la Paz condenó la posición pro terruca de la citada CVR.

Que tal burla.