Santa Rosa de Lima y la Policía Nacional

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

IVÁN TORRES LA TORRE 

El 30 de agosto es el día de nuestra histórica Policía Nacional y el día de la veneración a la Santa peruana, Rosa de Lima. Muchos se preguntarán la relación entre una santa y una institución como la Policía Nacional. El 30 de agosto es, oficialmente, el día de la Virtud Policial.

Haciendo el correlato histórico, desde sus orígenes como la guardia cívica, luego la gendarmería, la guardia civil y hoy la policía nacional, esta institución se creó para salvaguardar el orden interno, forjar una sociedad que viva con respeto y paz, instituir el principio de autoridad; para la ayuda oportuna los hombres de a pie en situación de peligro y todo aquello que implique mantener una nación ordenada, disciplinada y con respeto al derecho de los otros.

La Policía Nacional del Perú es la institución con mayor interacción con la población y la que más sacrificio ofrece en favor de los ciudadanos. Es aquella que, en primera instancia, sacrifica hasta la vida de sus hombres. Por ello, es la institución que cuenta con héroes y mártires que se han convertido en referentes de la sociedad peruana: Mariano de los Santos, Alipio Ponce y Horacio Patiño, entre otros.

Por estas consideraciones de sacrificio y honor, fue que evocaron como su máxima generala a la santa peruana Rosa de Lima, recogiendo de ella su sacrificio por los demás, su caridad y su amor al prójimo. Veneran la virtud su santa patrona, invocándole que derrame esas virtudes en sus espíritus y que sus miembros se mantengan en una conducta ejemplar ante los niños y jóvenes del Perú. Por ello, la Policía Nacional condecoró a Santa Rosa de Lima con la máxima distinción que otorga esta institución, pues definitivamente la virtud ha venido acompañando a nuestra policía en sus casi dos siglos de vida histórica e institucional.

Hoy en día, una vez más, la clase política ha humillado a la Policía Nacional. La ha subordinado a los intereses políticos y la tiene sitiada, vejada, sometiéndola a una denigración institucional nunca vista, sin que nuestra gloriosa policía pueda salir de la trampa social y política a la cual ha sido sometida. Pese a esta ruindad, el Perú tiene una policía nacional que lucha contra la adversidad, que no se doblega día a día ante las precarias condiciones a las cuales ha sido sometida. Pese a todo, la policía nacional coexiste con el hombre peruano, está en las calles, luchando contra la delincuencia, muriendo por sus compatriotas, sacrificando a sus propias familias, dejando huérfanos a hijos y jóvenes viudas, pues por encima de todo, para ellos primero es la entrega y el sacrificio.

Finalmente, a pesar de la campaña mediática contra la policía nacional emprendida por algunos sectores, ésta sobrevive y está vigente. Por ello, nuestro saludo desde esta columna, exhortándolos a que nunca abandonen su solidaridad y su devoción a la santa semblanza de Rosa de Lima. Viva la Policía Nacional del Perú. Hasta la próxima semana.