“Mi principal motivación es mi hija”

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ALEJANDRINA YANA NOS CUENTA SU HISTORIA Y NOS DICE QUE EL ABUSO Y EL PREJUICIO NO LA DETUVIERON

Por: Rosmery Tapara

Su lucha interminable y constante por ayudar a su madre y sacar adelante a su hija a pesar de no haber culminado sus estudios primarios, fueron sus mayores impulsos en los tiempos más difíciles de su vida. Alejandrina Yana, luego de haber sufrido rechazos por su analfabetismo y de humillaciones en sus primeros trabajos, decidió no recibir más maltratos físicos y psicológicos y apostó por poner su propio negocio, por lo que hoy la convierte en una mujer de éxito.

¿Cómo fueron los primeros 6 años de tu vida?

Cuando tenía 6 años y cursaba primer grado, mi papá se enfermó de cirrosis. El doctor que le estaba tratando le dijo a mi mamá que si no tenía dinero para pagarle le diera a su hijita (yo) para que cuidara de su niño en Cusco, como no teníamos dinero, ella accedió. Recuerdo que el niño me insultaba y su esposa me tenía encerrada.

¿Cuál fue tu primer trabajo?

A los 8 o 9 años una tía me llevó a Arequipa con engaños, dijo que me haría estudiar, yo le creí y me fui con ella, pero al llegar me puso a vender bebidas calientes, desde las 5 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Cuando no vendía me pegaba con el palo de la escoba y me jalaba de los cabellos. Ella quería que durmiera con su esposo y como yo no quería, por miedo me escapaba y me iba a dormir a la basura.

¿Cuál fue el trabajo más difícil en adaptarte?

Fue cuando trabajé dentro de una mina. Una señora me llevó a Puerto Maldonado, al llegar trabajé un año sin pago con el pretexto de que era por lo que había gastado en llevarme. Cocinaba para 60 peones todos los días, era la única chica en ese lugar, es ahí donde me enfermé de paludismo y me encontré al borde de la muerte, pero luego me recuperé. Al ser la única mujer entre tantos hombres, uno de ellos trató de aprovecharse de mí, de no ser por dos señores del otro campamento que me ayudaron no sé qué habría pasado conmigo.

¿Cómo llegaste a Lima?

A los 14 años una tía me llevó a Lima. Al llegar a la capital me hizo trabajar sin paga, le dije que necesitaba dinero para juntar y mandarle a mi madre, pero como no me daba nada me escapé y me puse a trabajar lavando ropa.

¿Cómo fue tu vida al quedar embarazada?

Me embaracé a los 16 años. Fue difícil porque las personas decían que era una mujer cualquiera, que con cualquiera hombre podía meterme, solo porque estaba sola. Luego me enfermé y mientras estaba internada secuestraron a mi bebe y se la llevaron a la frontera de Perú con Bolivia, luego de recuperarme fui a buscarla, la encontré y la llevé conmigo.

Al haber sido maltratada durante muchos años ¿qué te hizo empoderarte?

Mi hija. Luego de tenerla dejó de importarme la opinión de los demás y me tracé nuevas metas, las más importantes eran sacarla adelante y hacerla estudiar para que no pase por todo lo que yo pasé. Por ello, cuando ya tenía capital y había encontrado un espacio estable en donde vender decidí abrir mi propio negocio.

¿De qué trata tu negocio?

De la venta de verduras, y verdura picada al por mayor y menor a restaurantes, tiendas pequeñas y al público en general.

¿Sufriste algún tipo de prejuicio al iniciar tu proyecto?

Sí, en el mercado me decían mucho de que las mujeres solo debían dedicarse al marido y a cuidar a los hijos.

¿Crees que la mujer de hoy necesita tener a un hombre para conseguir el éxito?

No, la mujer es igual que el hombre, por ello si quiere trabajar, poner su propio negocio o empresa debe de hacerlo, no es fácil pero tampoco imposible. Deben dejar de guiarse por el que dirán, y seguir adelante, costará mucho esfuerzo, perseverancia y paciencia, pero todo sacrificio tiene su recompensa.

Fuiste operada 4 veces ¿Qué te sucedió?

Sí, la primera fue cuando me tuvieron que sacar el útero porque me habían detectado un tumor cancerígeno. La segunda fue cuando descubrieron que tenía el intestino agujerado por mi mala alimentación, en aquel entonces me habían desahuciado y trasladado a un habitación aislada con el resto de pacientes en mi misma condición, en esa ocasión fue la hermana de mi nueva pareja quien me salvó porque me había buscado hasta encontrarme. En la tercera y cuarta operación me extrajeron el ovario derecho e izquierdo porque me habían detectado tumores cancerígenos.