Hoy se cumplen 26 años de la “Captura del siglo”

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En medio de una serie de movilizaciones para pedir el cese de juicios contra la cúpula de Sendero Luminoso, se cumplen 26 años de la llamada “captura del siglo”. Un 12 de setiembre de 1992 se consumó la caída del máximo cabecilla de esa organización terrorista: Abimael Guzmán Reynoso, quien hoy purga cadena perpetua en la Base Naval del Callao.

Sin embargo, su encarcelamiento no ha sido impedimento para que este grupo terrorista expanda su ideología a través de órganos como el Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), que ha buscado sin éxito insertarse en el sistema democrático.

Eso no ha hecho que dejemos de recordar ese histórico 12 de setiembre como una victoria del Perú sobre el terrorismo. Aquel día, miembros de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (Dincote) de la Policía Nacional irrumpieron, tras una paciente labor de inteligencia en la vivienda donde se ocultaba Guzmán Reynoso, en el distrito de Surquillo, donde también se encontraban otros miembros de su cúpula.

La casa era arrendada por la bailarina Maritza Garrido Lecca –recientemente puesta en libertad tras cumplir una condena de 25 años de prisión- y su entonces pareja, el arquitecto Carlos Incháustegui. Además de Guzmán, en la casa se refugiaba también Elena Iparraguirre, entonces pareja y hoy esposa del sanguinario cabecilla terrorista, también condenada a cadena perpetua por los crímenes de Sendero.

El hallazgo

Ese día, cerca de las 8 de la noche, la bailarina recibió la visita de su tío, el compositor de música clásica Celso Garrido Lecca. Al abrirle la puerta, de pronto una pareja de enamorados que metros más allá no parecía levantar sospecha sacó las armas. Eran los alférez Cecilia Garzón ‘Gaviota’ y Julio Becerra ‘Ardilla’.

De inmediato aparecieron otros 13 elementos policiales, que acto seguido irrumpieron en la casa. Estaban seguros de que en esa vivienda se encontraba el “Cachetón”, máximo cabecilla de la organización. Los miembros de la Dincote habían empleado diferentes disfraces para vigilar la vivienda y revisaron hasta la basura de la pareja Incháustegui – Garrido Lecca, llegando a encontrar medicamentos para la soriasis y restos de comida en cantidades que no correspondían al consumo de solo dos personas.

Tras ingresar a la vivienda, hubo un breve forcejeo y luego sonó un disparo. Los efectivos subieron al segundo piso, tiraron abajo una tabla y encontraron a Guzmán Reynoso sentado en un escritorio. “Tú te mueves y yo te mato, carajo”, le dijo el alférez Becerra, apuntándole con la pistola en la cabeza. “Está bien, muchacho, tranquilo. Ya perdí”, respondió el cabecilla senderista. La “Operación Victoria” había sido un éxito.

Más de dos años de un riguroso trabajo de inteligencia tuvieron que pasar para que finalmente el sanguinario terrorista fuera capturado. El Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), encabezado por Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro, decidió que esa noche llevarían a cabo el golpe en “el Castillo”, nombre que habían dado a la vivienda de la urbanización Los Sauces en Surquillo.

Hasta ese lugar llegaron ambos mandos policiales minutos después, al igual que Antonio Ketín Vidal, entonces jefe de la Dincote. Es allí donde se filma el histórico video que después sería difundido en la prensa nacional e internacional como prueba de la “captura del siglo”, la caída de ese profesor de Filosofía que se creyó el sucesor de Marx, Lenin y Mao, y que terminó arrastrando al Perú hasta un sendero de sangre y destrucción.

Los juicios

Luego que Guzmán cayeran el 12 de setiembre de 1992, se le inició un proceso por los tribunales militares con jueces sin rostro, esto a fin de proteger la identidad de los magistrados.

En dicho proceso, el cabecilla senderista fue sentenciado a cadena perpetua por el delito de traición a la patria. Sin embargo, Abimael Guzmán afrontó un nuevo juicio junto a toda su cúpula, pero esta vez en el fuero común.

Fue el 13 de octubre de 2006, con 14 años en prisión, que la Sala Penal Nacional decidió que Guzmán debía mantener su condena de cadena perpetua por los atentados y asesinatos que ordenó desde 1980, año en que inició su revolución. Esta sentencia también se aplicó para Elena Iparraguirre, esposa del senderista, luego que se probara que era la número 2 del Comité Central de la agrupación.