Cuida tu corazón con la manzana

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La manzana contiene una cantidad importante de sustancias químicas naturales o fitoquímicos que ejercen una poderosa acción antioxidante para proteger el organismo.

Gracias a esto pueden neutralizar los radicales libres que oxidan las células sanas y aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y cáncer.

Por otro lado, su fibra soluble disminuye la absorción del colesterol por parte del intestino y ayuda a regularlo.

Las manzanas

La manzana es una de esas frutas que se pueden disfrutar casi que en cualquier época del año. Y es que, además de ser deliciosa y versátil, es rica en propiedades nutricionales que le aportan increíbles beneficios al cuerpo para mejorar la salud.

Sus principales virtudes se le atribuyen a su aporte significativo de compuestos antioxidantes y pectina, cuya acción en el organismo ayuda a inhibir los radicales libres mientras estimula la desintoxicación.

Además, es una de las frutas que más sensación de saciedad aporta, por lo que está muy recomendada para quienes desean bajar de peso pero no logran controlar su ansiedad por la comida.

Existen muchas otras razones por las que esta fruta es una de las mejores que se pueden ingerir a diario en la dieta.

Propiedades de la manzana

La composición de la manzana es un cóctel extraordinario.

La fibra más sana. La manzana es rica en pectina, un tipo de fibra soluble que no se absorbe en el intestino. Retiene el agua y se convierte en un gel que actúa como una emulsión que absorbe desechos en el intestino y facilita la eliminación de toxinas con las heces.

Ácidos orgánicos únicos. Representan entre el 1% y el 1,5% del peso de la manzana. Estos ácidos producen al metabolizarse un efecto alcalinizante (antiácido) en la sangre y los tejidos (la acidez favorece la inflamación y la aparición de enfermedades como el cáncer). Además, renuevan la flora intestinal, evitan las fermentaciones y actúan como dentífrico natural.

Taninos y flavonoides. La manzana es, después del membrillo, una de las frutas con un mayor contenido en taninos, que son astringentes y antiinflamatorios.

En cuanto a los flavonoides –presentes en muchas frutas y hortalizas– impiden la oxidación del colesterol “malo” LDL, lo que evita que se deposite en las paredes las arterias.