Crisis política ¿Y los venerables?

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Ricardo Sanchez Serra

Ricardo Sánchez Serra

El enfrentamiento entre el Ejecutivo y Legislativo ha llegado a límites escandalosos, que han superado la crisis de la vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski.

Los peruanos de a pie estamos trastornados, sorprendidos, hastiados, por esos impases que no hacen bien a la Nación. Estamos en la incertidumbre de si cierran el Congreso, vacan al presidente o de si lo sucede la malquista Mechita. Asimismo, si el dilema continuará por cuánto tiempo y si se recompondrán las relaciones entre ambos poderes.

Hoy los peruanos están muy divididos (intransigentes) entre los que apoyan al presidente y los que respaldan al fujimorismo, hablando con nombre propio.

¿Tan difícil es luchar contra la corrupción reformando el Consejo Nacional de la Magistratura? Las propuestas de la transparencia de las finanzas de los partidos (ya hemos visto suficiente escándalo) la bicameralidad (se necesita una Cámara juiciosa, prudente) o la no reelección de los congresistas. Sobre esto último no estoy de acuerdo, aunque por emoción la mayoría de peruanos lo apruebe: el tema ha sido estudiado en varios países y no es viable, además menos del 6% de los legisladores son reelectos y los que se portan indecorosamente, por decir lo menos, son los noveles.

Nunca más debe repetirse las irregularidades en la elección del CNM y a su vez de los jueces y fiscales, por lo que los requisitos para ser consejeros deben estar siempre por encima de la media y ser muy exigentes –como los planteados por la Comisión Wagner-; ni tampoco que los jefes de Reniec y ONPE sean nombrados por el Congreso. No se puede politizar esos organismos, ni que sus aspirantes vayan de rodillas ante los congresistas para lograr su aquiescencia. Recuérdese la penosa humillación e ignominia de los embajadores y militares de alta graduación que mendigaban sus votos ante los legisladores para las ratificaciones de sus nombramientos en otros países o ascensos, respectivamente.

Vizcarra es el presidente constitucional al que pretenden rebajar su legitimidad. No hay que menguar su cargo. Es el presidente con todas sus atribuciones. La mayoría del Congreso también goza de legitimidad, aunque ha perdido popularidad. Debe reconocerse que otorgó las  facultades legislativas solicitadas por el Ejecutivo.

Estas disputas hacen daño a la democracia. Los partidos políticos se desprestigian aún más, por lo que se está dando pase a aventuras, a los outsiders. Pareciera que se quisiera para el 2021una final Antauro-Guzmán.

¿En dónde están los referentes de la política peruana que sirvan de puente entre Palacio de Gobierno y el Congreso? Luis Bedoya tiene mucha edad. Ya no están Belaunde, Haya, Barrantes o Paniagua. Ese papel podría haber sido de Mario Vargas Llosa, pero sus desaciertos en los padrinazgos políticos, su odio al fujimorismo y al Perú y su frivolidad lo descalifican.

A mi parecer Allan Wagner y Luis Giampietri, héroes nacionales y patriotas, ambos defensores de los intereses nacionales, hombres probos  y honestos, son los venerables, los referentes. Juntos deben dar un mensaje a la Nación y apaciguar los ánimos, por el bien del Perú.