Reformas con premura

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Por Juan Sotomayor

Luego del mensaje a la Nación del presidente Vizcarra y a propósito de la cuestión de confianza planteada al Congreso, hemos visto con beneplácito que sí es posible pisar el acelerador para atender temas de interés general. Uno de estos temas era el relacionado a la bicameralidad del Parlamento.

El viernes último, la Comisión de Constitución aprobó la modificación parcial del artículo 90 de la Constitución, definiendo que el Congreso se denominará Parlamento Nacional, con dos cámaras: una de diputados y una de senadores. Ahí hay consenso. La dificultad radica en los detalles: número de congresistas para cada cámara, requisitos para postular y acceder al cargo, sistema de elección, distribución de la representación a nivel nacional, incremento del presupuesto del Congreso.

Antes de la Constitución de 1993, nuestro parlamento funcionaba con el sistema bicameral y de hecho no se trataba de un sistema perfecto. En aquel entonces el Congreso no contaba con la aprobación de la ciudadanía, lo cual debe hacernos pensar que el retorno a la bicameralidad por sí mismo no será la solución a los problemas que hoy afronta el Primer Poder del Estado. Sin embargo, con sus imperfecciones, considero que un congreso bicameral puede ayudarnos a que la producción legislativa sea más reflexiva y sustentada en prioridades. El Senado podría marcar la pauta con una agenda que obedezca a los intereses de la mayoría de ciudadanos, debidamente coordinada con el Poder Ejecutivo y representantes de las diversas bancadas.

Es importante que las reformas planteadas por el Poder Ejecutivo sean tratadas con urgencia. Es buen signo que se haya planteado como fecha límite el 4 de octubre. Parece un plazo muy corto, pero con voluntad política y decisión, sí será posible cumplirlo.

Las reformas políticas son importantes, pero no son los únicos temas. Hay muchísimo por hacer y no podemos darnos el lujo de seguir postergando la solución de problemas tan álgidos como la salud, la educación, la seguridad ciudadana, la reconstrucción del país, las medidas de prevención contra el friaje y los desastres naturales. Esa misma premura y predisposición que hemos visto en estos días deberán convertirse en una sana costumbre. Los ciudadanos lo agradeceremos.