De espaldas al Perú

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Iván Torres La Torre
Iván Torres La Torre

Iván Torres La Torre

Mientras que en el parlamento se discute la agenda nacional de la no reelección de los congresistas y la bicameralidad; mientras que se realizan las marchas de las juventudes contra un fiscal supremo; mientras el congreso presenta sus tablets de última generación; mientras en Lima vemos el debate municipal, ni el gobierno ni los medios nos informan del abandono en el que se encuentran nuestros hermanos peruanos al interior del país. Por ejemplo, en esta columna escribiremos lo que sucede en Tumbes y en Piura.

La población infantil de 0 a 3 años en Tumbes, en pleno siglo 21, está afectada por la anemia en un 46,8%; en el distrito de Pampas de Hospital, la niñez tumbesina está afectada por la anemia en un 79%. ¡Esto es insólito! Esto refleja la ausencia de políticas públicas para la infancia en Tumbes. Es increíble que 1400 alumnos de la IE Túpac Amaru en Tumbes no puedan gozar satisfactoriamente de sus clases por la mala planificación en las obras de reconstrucción de las escuelas a solo tres meses de culminarse el año escolar, mientras que, en Lima, el Ministro de Educación le cambia la letra a la ronda infantil “el arroz con leche” ¿lo vieron? ¡Increíble, verdad!

Nuestros hermanos en Tumbes, humildes y de extrema pobreza, han bloqueado la Panamericana Norte entre las zonas de Zorritos, La Cruz y Acapulco, pues hace 15 días no tienen agua. La población afectada es al 90% y solo los hoteles turísticos tienen agua permanente. Me pregunto ¿dónde está el ministro de vivienda y saneamiento? ¿Qué decisiones están tomando para abastecer de agua como recurso mínimo indispensable? El santuario nacional Los Manglares, patrimonio turístico de Tumbes, se encuentra en absoluto abandono según lo ha determinado la Contraloría General de la República, mientras que en Lima, PROINVERSION invierte tres millones de soles en un simpático video de Carlos Vives.

Nuestros hermanos de Piura exigen una salida al mar para el río Piura y no seguir gastando dinero solo en descolmatación. Los damnificados del niño costero aún viven en albergues; se ha incrementado la pobreza extrema de nuestros compatriotas piuranos. El niño costero colapsó la red de alcantarillado y agua potable; no existe un sistema de drenaje en provincias como Paita y Talara, restringiéndose el servicio de agua a los pobladores.

Los campesinos piuranos perdieron sus tierras, viviendas y animales. Tengamos presente que en Piura habitan más de un millón y medio de peruanos que sufren la corrupción de las autoridades de la UGEL de Ayabaca y Morropón, investigada por Contraloría. En Ayabaca, un incendio forestal destruyó 50 hectáreas de cobertura natural. La inseguridad ciudadana predomina y nuestra policía nacional no recibe el apoyo político.

Estos y muchos otros problemas afectan a los peruanos en Tumbes y en Piura, mientras que la política huachafa en Lima se llena de discursos, de espaldas a la realidad nacional.