La Cancillería, Perú, Chile y Bolivia

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Ricardo Sanchez Serra

Ricardo Sánchez Serra

La Corte Internacional de Justicia de La Haya cerró definitivamente la tesis boliviana de obligar jurídicamente a Chile a que negocie una salida al mar. Fue un golpe terrible a las esperanzas bolivianas que 12 de los quince magistrados dieran la razón a Chile, en los ocho puntos que planteó.

Es harto conocido que el vecino del sur arrebatara en la Guerra del Pacífico 1879-1883 territorios al Perú y Bolivia, condenando a esta última a la mediterraneidad. En el caso del Perú, el traidor presidente Miguel Iglesias aprobó el Tratado de Ancón, que entregó los territorios a Chile, mientras que el también indigno mandatario boliviano Ismael Montes, condenó a su país al enclaustramiento por siempre.

El Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia fue firmado en 1904 y ratificado en 1905. Libremente. Como tal no puede ser desconocido, salvo que esté comprobado que al momento de la firma esté invadido por tropas extranjeras, cosa que no ocurrió.

La honra de los tratados es piedra angular del derecho internacional, sobre el que reposa la paz y la seguridad. Si no se respetaran las fronteras, que son firmes si están expresamente fijadas en los tratados, el mundo sería un caos.

Chile en diferentes fases de su historia prometió conversar sobre la salida al mar, pero solo fue eso, promesas, sin validez jurídica y eso lo confirma la sentencia de La Haya.

Puede dar pena, rabia o decir que Santiago no tiene palabra, pero no va más allá. La Corte expresó: “Bolivia y Chile tienen una dilatada historia de diálogos, intercambios y negociaciones destinados a identificar una solución apropiada a la mediterraneidad de Bolivia, no obstante que la corte no puede concluir que Chile tenga obligación de negociar”.

La reacción del mandatario boliviano, Evo Morales, fue escudriñar el fallo buscando una salida elegante para continuar con su pedido de salida al mar, pero la salida jurídica se cerró. No hay puerta abierta, como sostiene, ni siquiera rendija. Es obvio que no van a renunciar a la mediterraneidad, pero ya depende de la voluntad de Chile, que hoy no está de ánimo para conversar nada. Pasarán años.

Los chilenos creen que fue un gesto inamistoso de Bolivia llevarlos a La Haya. De ninguna manera, si no hay acuerdo de dos países sobre un tema y más aún, de límites, es justo acudir a un tribunal supra nacional.

La posición de la Cancillería peruana ha sido precisa y correcta: “es un asunto de naturaleza estrictamente bilateral entre Bolivia y Chile, países vecinos con los cuales el Perú tiene múltiples vínculos y excelentes relaciones.  En ese contexto, el Perú reitera su compromiso permanente con el respeto al derecho internacional y al principio de la solución pacífica de las controversias”, dijo el ministro Néstor Popolizio.

Por ahí leí que hay analistas que critican la posición peruana y se refieren a pronunciamientos de las últimas décadas a favor de Bolivia. La solidaridad es continua. Razones ideológicas no deben influir sobre los intereses del Perú, cuyo respaldo es el mismo. Tampoco se puede ir contra el fallo de La Haya. Nada de ser bonzos y hacernos el harakiri.