Jorge Muñoz y las elecciones

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Ricardo Sanchez Serra

Ricardo Sánchez Serra

Es muy pronto tener una lectura del excepcional triunfo de Jorge Muñoz Wells para la alcaldía de Lima, pero trataremos de brindar una análisis primigenio.

Definitivamente el debate fue el punto de quiebre. Un Muñoz bien plantado técnicamente, con un hablar pausado y seguro de sí mismo, resaltó frente a los demás contendores, que peleaban como en el Coliseo Romano, con la excepción de Enrique Cornejo (ducho, pero con una pesada mochila) y Luis Castañeda, una revelación para futuras elecciones.

Los punteros del momento, Reggiardo y Belmont, fueron derrotados por su soberbia o mal aconsejados por sus asesores, al rehuir el debate. La ciudadanía lo vio como un desaire y los castigó en las ánforas, además mucha gente creyó en la propaganda de sus adversarios que era el segundo candidato fujimorista, ello le fue nefasto. En el caso de Belmont, si bien dio marcha atrás, su presentación fue desastrosa.

Muñoz realizó una campaña muy  austera y demostró que el dinero ayuda, pero no es decisivo para triunfar en una campaña electoral. Véase el caso de Manuel Velarde -un desastre como alcalde de San Isidro- y sin embargo invirtió millonarias sumas en su candidatura, con un resultado calamitoso.

Urresti se sentía ganador, porque él representaba la seguridad ciudadana, en una Lima desbordada por la delincuencia. Se pensó que con su absolución de las acusaciones de asesinato, a cuatro días de las elecciones, subiría aún más. Pero fue un bumerán. El pueblo se solidarizó con la familia Bustíos y además, castigó la prepotencia, la chabacanería.

En esos días ya Muñoz seguía subiendo, alguien calculó que obtenía 150 mil votos diarios (muchos despistados creían que las encuestadoras lo inflaban) Pero la amenaza de que ganara Urresti, despertó el “voto perdido”. Los ciudadanos abandonaron a Belmont, Reggiardo, Castañeda, Cornejo y Beingolea y los indecisos se manifestaron. Muñoz brindaba seguridad, seriedad y honestidad. En esta vorágine de candidaturas, el símbolo de Acción Popular, “La Lampa”, era conocido y garantía de profesionalismo y honestidad, como Belaunde y Paniagua.

Como señalé en mi twitter: “Jorge Muñoz, como buena locomotora, jaló a sus vagones en varios distritos de Lima”. El efecto arrastre cundió y Acción Popular logró más de una decena de distritos, destacando Pedro Rosario en el Rímac, Augusto Cáceres en San Isidro, Jorge Quintana en Jesús María, Carlomagno Chacón en Magdalena del Mar, Stephen Haas en Pueblo Libre y Abrahan Chávez en San Martín de Porres, entre otros.

No voy a referirme a los partidos políticos perdedores que fueron borrados del mapa por la ciudadanía, por razones de desprestigio, corrupción, falta de renovación o democracia interna y errores de conducción. Harán su autoexamen.

¿Muchos se preguntan si los votantes han madurado? Muy pronto para responderlo, veremos otras elecciones. Por lo pronto, en esta elección, reaccionó positivamente. Les pongo 20, faltan otros parciales.