No huyas

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Carlos Linares Huaringa

Por: Carlos Linares Huaringa

Twitter: @carloslinaresh

– Burlarse de alguien que está acompañado de su menor hijo no solo es una maldad sino también una estupidez. Pero hacerlo y salir corriendo es, además, una muestra de cobardía.

Por ello resulta lamentable que muchos tilden de ‘héroe’ a quien hizo mofa de la congresista Leyla Chihuán cuando llevaba de la mano a su niño de cuatro años.

Cualquier ciudadano puede cuestionar a sus autoridades y los congresistas se han ganado a pulso el rechazo de la mayoría de peruanos, de todas las tendencias. Sin embargo, no se debe actuar como patán, atacando y huyendo, y mucho menos si hay menores de por medio.

Si el sujeto en mención se cruza con Chihuán y decide cuestionar su actitud en el Parlamento, sin insultos ni ofensas, es absolutamente válido. Y esa crítica implica que no huya y escuche la respuesta que su interlocutora le dará. Caso contrario, solo se trataría de un vil ataque.

Basta recordar que, en plena campaña municipal, durante una actividad proselitista de Ricardo Belmont, en Gamarra, el ciudadano Franco Soriano lo acusó de “incitar al odio” por su discurso contra los venezolanos y lo llamó “xenófobo”.

En respuesta, el ‘hermanón’ lo calificó de delincuente y lo emplazó a decírselo nuevamente. Sin ningún problema, Franco Soriano se le acercó y, ante cámaras y de la manera más calmada, ratificó sus acusaciones, dando los argumentos para sustentarlas. Esta situación resaltó la actitud del ciudadano e hizo que Belmont perdiera los papeles.

Lo más penoso de lo ocurrido con Chihuán es que los medios de comunicación sucumban ante el lenguaje de las hordas tuiteras y magnifiquen a personajes que solo buscan un poco de atención a costa de cualquier cosa.

La colega Esther Vargas lo resume acertadamente: “Si convertimos a troleadores en héroes, estamos jodidos”.

– Consciente del escenario adverso que hoy enfrenta, con una bancada quebrada, un entorno política y judicialmente golpeado y a pocas horas de su posible retorno a prisión, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, hizo un llamado al diálogo nacional para lograr una agenda en común que priorice las necesidades del país.

Y aunque el mensaje es válido y necesario, más parecía un último intento por evitar la prisión preventiva. Ello en el entendido de que el proceso seguido en su contra es netamente político y digitado desde el Ejecutivo, al que dirigió sus palabras.

En lo que respecta a su caso, aunque es evidente el afán carcelero de Concepción Carhuancho, esperamos que la revolcada jurídica que le dio la Sala de Sahuanay a su anterior fallo haga que hoy no caiga en excesos.