La competitividad es la voz

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Carlos Bruce Montes de Oca
Carlos Bruce Montes de Oca

Por Carlos Bruce

Lo que nos muestran los recientes datos desfavorables del ranking de Competitividad Global 2018-2019 del Foro Económico Mundial (WEF), donde el Perú cae tres posiciones ubicándose en el puesto 63 de 140 países, es un gran reto que tenemos que afrontar sin más demora.

No solo no hemos mejorado, sino estamos cayendo, lo cual nos dice lo mucho que nos falta por hacer para allanar el camino hacia reformas que conlleven a una reversión favorable de cara a una productiva competitividad. Una tarea que corresponde a todo el Estado, a las empresas y a la sociedad.

Esta baja no deja de ser preocupante dado que este ranking mide la capacidad que tienen los países para ser sostenibles económicamente en el tiempo. Si bien el país mantiene como su principal fortaleza la Estabilidad Macroeconómica, también mantiene sus debilidades en pilares claves como Instituciones, Infraestructura, Educación, Mercado y Trabajo y Capacidad de Innovación.

Lo preocupante en esta caída es el impacto negativo de la corrupción que empieza a pasarnos la factura. De hecho, lo desfavorable en esta medición está en términos de ética y corrupción, como reflejo de los golpes de los escándalos de corrupción destapados recientemente.

Estos datos nos muestran que en los últimos años, y con mayor incidencia en el quinquenio anterior, no hemos avanzado lo que bien podíamos esperar con base en nuestras fortalezas macroeconómicas, al haber dejado de lado las reformas pendientes y necesarias para el país.

Nuestro país, dadas sus fortalezas económicas generadas en los últimos veinte años, no tendría que estar en esta posición desventajosa desperdiciando tantas oportunidades para seguir creciendo.

Queda claro entonces, cuál debe ser la agenda que habremos de seguir como política de Estado considerando las reformas estructurales y de fondo que deberán concretarse con el concurso de todos los actores políticos, sociales y económicos del país.

Siendo esto una tarea de todos, hoy se hace más necesario el diálogo entre el gobierno y todos aquellos actores para allanar el camino hacia los cambios importantes que necesita el país para avanzar hacia un mayor escalón de desarrollo.

Nadie debe rehuir de este compromiso por el país que requiere la suma de esfuerzos para asumir ese gran reto por el desarrollo.