Fomentemos buenos ejemplos para nuestros hijos

0
331

Por Juan Sotomayor

Una de las principales preocupaciones que nos aqueja en estos días es el clima de violencia que deben afrontar cotidianamente nuestros niños y adolescentes. Cada día son mas frecuentes los casos de jóvenes que intentan resolver sus diferencias con métodos violentos.

Es cierto que la formación en el hogar es vital y que nadie puede reemplazar el papel que corresponde a los padres de familia. Pero también es cierto que los jóvenes siempre están ávidos de seguir estereotipos que les permiten ir definiendo su personalidad. El ejemplo que reciben es vital para su crecimiento y desarrollo personal; dicho ejemplo suele ser más impactante cuando proviene de sus propios contemporáneos, para bien o para mal.

Hay muchos ejemplos de jóvenes que, bien encaminados, pueden darnos satisfacciones y servir de ejemplo para las futuras generaciones, como el caso de los futbolistas que lograron la clasificación al mundial de Rusia 2018. Pero también tenemos el pésimo ejemplo de jóvenes que saltan a la fama por acciones al margen de la ley. Aunque suene increíble, poseer un arma y obtener dinero fácil puede resultar atractivo para niños y adolescentes que no tienen una sólida formación en valores y autoestima. Y es ahí donde tenemos mucho por hacer como sociedad.

Dentro de la gama de malos ejemplos, sobresale nítidamente el que ofrecen los protagonistas de los programas realitty de competencia juvenil. Discusiones e insultos en vivo, además de historias pre fabricadas de amoríos furtivos, no son precisamente un buen ejemplo a seguir por nuestros hijos y nietos. Dado el éxito que tienen, estos programas deberían ser mejor aprovechados para transmitir mensajes positivos y de superación a sus cientos de miles de seguidores.

En la vida no todo es color de rosa y tampoco deberíamos mostrar a nuestros jóvenes un mundo irreal. Pero una cosa es prepararlos para afrontar las dificultades de la vida y otra es inculcarles una errada visión donde las cosas se resuelven a punta de insultos y agresiones. Lo que hoy nos parece una gracia, mañana puede convertirse en una costumbre o una regla de vida. Debemos tener más cuidado con los contenidos que ofrecemos a quienes hace tiempo dejaron de ser el futuro del país y hoy son una preocupante realidad.