Después del referéndum ¿qué?

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Por Juan Sotomayor

El próximo domingo se realizará de todas maneras el referéndum propuesto por el presidente Martin Vizcarra y cualquiera sea el resultado, dudo mucho que tenga alguna trascendencia importante en la mejora del sistema político y constitucional de nuestro país. Menos trascendente aún, será en relación a los urgentes cambios y decisiones que requiere el país para mejorar las condiciones y calidad de vida de los millones de peruanos que viven en condiciones de pobreza y extrema pobreza.

A menos de una semana del referéndum, es casi absoluta la desinformación sobre los temas en cuestión y sobre la implicancia de marcar sí o no en cada pregunta. Ni el Poder Ejecutivo que lanzó la propuesta en julio, ni el Jurado Nacional de Elecciones, ni ONPE han desarrollado una campaña informativa que ponga al alcance de la ciudadanía los criterios necesarios para tomar una decisión con fundamento. En consecuencia, la gran mayoría de peruanos votará sin conocimiento de causa ni convicción de lo que está decidiendo. Lo hará por cumplir la formalidad y evitar la multa.

El referéndum ha sido una de las eficaces herramientas que el presidente Vizcarra ha utilizado para contrarrestar el hecho de no contar con el respaldo de una bancada política y enfrentar una mayoría absoluta opositora en el Congreso. La propuesta de referéndum le ayudó a marcar la agenda política del país, el planteamiento de prohibir la reelección inmediata de congresistas puso contra las cuerdas al desacreditado poder legislativo e incluso le sirvió para hacerse conocido e incrementar sus niveles de popularidad en los sondeos de opinión pública. Bien jugado.

Pero todo eso termina el domingo. Y cuando la ciudadanía aprecie que después del referéndum todo sigue igual, las miradas se dirigirán nuevamente hacia el Presidente y su gabinete para exigir los resultados que aún no encontramos en su gestión. Quizás lo siga ayudando la persecución o procesamiento (usted decida el termino más adecuado) a los principales líderes de oposición; pero ya no será suficiente. Las demandas en materia de seguridad, salud, educación, crecimiento económico y reconstrucción, por mencionar las más urgentes, no podrán seguir siendo postergadas… Salvo que el Primer Mandatario nos sorprenda con una nueva genialidad.