Europa en riesgo nuclear

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Ante la salida de EE.UU de pacto con Rusia

La posible instalación en Europa de misiles estadounidenses de corto y mediano alcance convertiría a su población en “rehenes” ante un potencial conflicto entre Rusia y EEUU, advierte el analista militar Vladislav Shuriguin. Tal paso podría acontecer tras la salida de Washington del Tratado INF, anunciado por Donald Trump.

En su artículo para el periódico Izvestia, Shuriguin recordó que una de las piedras angulares de la actual seguridad en Europa radica en que en el Viejo Continente simplemente no hay armas capaces de destruir los principales centros políticos e industriales en cuestión de minutos. Esto ha sido posible a partir del 8 de diciembre de 1987, cuando EEUU y la entonces URSS pactaron el Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Mediano Alcance (INF, por sus siglas en inglés), vigente hoy en día.

El pacto deja a las dos potencias nucleares más grandes del mundo sin la posibilidad de desplegar misiles con un rango de entre 500 y 5.500 km, lo que reduce considerablemente el riesgo de un potencial, rápido y descontrolado intercambio de golpes atómicos. La limitación de 500 kilómetros hace que de todos los miembros de la OTAN, Rusia pueda ofrecer una rápida respuesta solo a los países bálticos, Polonia y parte de Alemania.

Pero ahora, la intención de Washington de abandonar el pacto ha puesto en peligro no solo la seguridad del continente, sino que podría tomar como rehenes a millones de europeos, asegura el analista militar.

“En el caso de que el tratado pierda vigencia, ninguna región de Europa donde haya presencia militar estadounidense tendrá garantía alguna de seguridad. Con la aparición de los misiles de corto y mediano alcance, el daño nuclear en caso de conflicto alcanzará miles de kilómetros”, asegura Shuriguin.

Más que eso, el especialista apunta al afán con el que algunos políticos de Europa Oriental ofrecen su territorio para desplegar misiles estadounidenses apuntando hacia Rusia. En su opinión, esta situación no puede causar nada más que lamentos, ya que “hay que entender que los ciudadanos de esos países estarían bajo la mira” de los sistemas de disuasión rusos. “Cualquiera de esos países potencialmente se convertiría en un desierto nuclear”, advierte.