¿ES IMPARCIAL ALBERTO DE BELAUNDE?

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José Romero

El congresista de la República Alberto de Belaunde publicó recientemente un artículo en el diario Correo titulado “Periodistas al banquillo”, y luego un mensaje en su cuenta de Twitter, en los que muestra su preocupación por la querella que ha puesto el Arzobispo de Piura, Mons. José Antonio Eguren, a los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz y llama a la reflexión al clérigo.

Un análisis de los hechos que han llevado al mencionado obispo a realizar esta denuncia evidencia algunos vacíos en las declaraciones del Congresista de Belaunde que son, también, preocupantes.

El principal error en el artículo del Congresista está en el móvil que le atribuye a Eguren para haber realizado la denuncia. De sus palabras se infiere que lo habría hecho a causa de las investigaciones realizadas por Ugaz y Salinas al Sodalicio de Vida Cristiana. Y esto, según lo ha manifestado reiteradamente Eguren y su abogado, no es así pues el obispo no tiene nada que decir respecto a la investigación periodística.

El motivo de la querella, lo que es público y conocido,  es el conjunto de afirmaciones hechas por Salinas y por Ugaz en contra de su persona que, a juicio de Monseñor Eguren, atentan contra su honor y su derecho a la buena fama.

Dichas afirmaciones no fueron realizadas en el libro de investigación sino en artículos o redes sociales.  El Congresista de Belaunde no debería adelantar opinión en un caso que está judicialmente en curso. Sobre todo si se tiene en cuenta que él tiene a su cargo liderar una comisión investigadora en el Congreso sobre casos de abuso sexual contra menores en instituciones públicas y privadas, dentro de las cuales están algunas instituciones vinculadas a la Iglesia.

Haberse tomado la libertad de opinar en relación al caso de Mons. Eguren manifiesta, por parte del Congresista, un error de juicio grave.   A partir de este hecho es también legítimo preguntarse si el Congresista de Belaunde reúne las condiciones de imparcialidad para presidir una comisión investigadora de esa naturaleza.

Cabe recordar que él mismo ha sido varias veces enfático en afirmar que no debe existir conflicto de intereses en alguien llamado a presidir o votar leyes sobre materias en las que de alguna manera tiene parcialidad.

Una investigación preliminar sobre opiniones y actividades del Congresista evidencian su vinculación con Pedro Salinas y Paola Ugaz mucho antes de ser incluso nombrado presidente de la mencionada comisión. Se le ve en numerosos eventos fotografiado junto a los periodistas, avalando su “causa”.

Por otro lado, siempre ha manifestado públicamente que la agenda LGTBI es parte de su programa como congresista. Y dicha agenda es abiertamente opuesta a la de toda organización cristiana.

El congresista tiene todo el derecho a sus opiniones, opciones y preferencias. Pero cuando éstas de una manera tan evidente lo predisponen para poder investigar y dar opinión imparcial es un problema. Más aún, reiteramos, cuando tiene entre manos una investigación tan relevante. Y eso es lo que se evidencia en sus declaraciones sobre Eguren.